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La nueva normalidad en China: COVID-19

La nueva normalidad en China: COVID-19

  • En China no hemos bajado la guardia. A pesar de tener pocos casos confirmados en las últimas semanas, aún existen protocolos que debemos seguir.
  • El gobierno de China está impulsando nuevas reglas de higiene y convivencia en espacios públicos, con el afán de resguardar la salud de la población.
  • Existen muchos foráneos, que como yo, han hecho su vida aquí en China. Sin embargo, el gobierno les ha negado la entrada a todos los extranjeros desde el 28 de mayo.
  • El gobierno chino está intentando reactivar la economía de las ciudades más afectadas con cupones de consumo, subvención de servicios y carreteras gratuitas.

La reactivación de China después del COVID-19

Después de la contingencia por el COVID-19 habrá cosas que no volverán a la “normalidad” en China y en el mundo. Tendremos que adaptarnos a nuevos protocolos tanto en lo personal, como en las empresas y escuelas. Ahora será normal llevar nuestro gel antibacterial a todas partes, toallitas desinfectantes en la bolsa y probablemente mantengamos nuestra distancia con el resto de las personas. Las empresas reconsideran la importancia y beneficios del trabajo remoto. Las escuelas valorarán más a su plantilla de profesores. Y estoy segura que en ambos sectores habrán descubierto una importante herramienta digital como aliada en la productividad y enseñanza.

China empieza a experimentar la calma después de esta gran tempestad llamada COVID-19

Foto: Roxana Barreras

Después de la brutal embestida del COVID-19, que nos tomó totalmente por sorpresa, ahora en China estamos recogiendo los pequeños pedacitos de la sociedad, economía y salud pública que quedaron esparcidos por ahí.

Con las fronteras cerradas para cualquier extranjero, nuevos protocolos de higiene y la reapertura de Disneyland en Shanghai; China intenta seguir adelante después del coronavirus. A pesar de que se han anunciado algunos rebrotes en ciertas provincias, la situación en el país parece bastante optimista. Mientras la economía y la vida social tratan de encontrar su cauce, China vuelve a estar activa. Pero no es la misma de antes.

Por fin ha vuelto el ruido del tráfico en las calles, algunas escuelas regresaron a clases y las empresas que sobrevivieron están casi al cien por ciento de su capacidad. Sin embargo, aún existen protocolos que debemos seguir, pues no podemos descuidarnos ahora que parece que la situación está controlada.

Sin duda algunas zonas en China estuvieron más afectadas que otras. Principalmente Hubei como el epicentro de la pandemia y algunas provincias aledañas. En el caso de Suzhou, donde yo vivo, la reactivación económica ha sido casi inmediata y las actividades han vuelto a su curso.

Foto: Roxana Barreras

El gobierno tiene ya algunos años intentando cambiar el comportamiento colectivo en China, implementando campañas para mejorar la higiene y convivencia en espacios públicos. Y ahora más que nunca están apretando estas nuevas reglas de respeto y armonía en el colectivo popular.

Antes era muy común ver aglomeraciones de gente, en vez de filas de espera. Ahora en las estaciones de trenes, bancos y en el metro, hay guardias procurando que se respete la distancia entre personas. Si escupes en la calle, algo muy común aquí, puedes llegar a conseguir una multa si algún guardia te ve. Es así, como algunos comportamientos en China que existen desde hace mucho tiempo, se van modificando por el bien de la sociedad y la salud pública.

Entre las reglas que gobierno implementó en restaurantes y lugares de esparcimiento, es que no debe haber grupos mayores a 5 personas. Y aun así deberán tener por lo menos un metro de distancia entre ellos. A pesar de que los chinos no tienen esa costumbre de abrazarse y besarse para saludarse, como los latinos, es verdad que suelen acercarse mucho los unos a los otros. Estoy segura que ahora estos comportamientos empezaran a cambiar.

Si quieres saber más sobre algunas de las costumbres de China que pueden causarte un shock cultural, como las que acabo de mencionar.

Mientras todo vuelve a su curso, la gente aprende a convivir con las restricciones y el COVID-19

Como ya lo mencioné anteriormente, aunque China haya bajado el rigor de las medidas de prevención, seguimos con la guardia en alto. Hasta el día de hoy no se han abierto las fronteras del país para extranjeros, debido a los casos de COVID-19 importados. En las primeras semanas de abril se descubrieron algunos casos positivos de personas que venían de otros países. A pesar de que el 90% de los casos eran chinos, decidieron cerrar las fronteras con el afán de prevenir una segunda oleada de contagios.

Muchos extranjeros que como yo, han hecho su vida aquí en China, tienen visa de trabajo, familiar o de estudiante y la mayoría con residencias temporales. Sin embargo, el gobierno del gigante asiático decidió no permitirles la entrada hasta nuevo aviso. Dejando en stand by su vida, casa, trabajo y escuela.

Entre las medidas de prevención que siguen vigentes en China son, como siempre: el uso de mascarillas en lugares públicos, empresas y escuelas. Toma de temperatura en todos los lugares públicos y el Health Code siempre a la mano.

Las escuelas y empresas deberán cumplir con la reglamentación sanitaria correspondiente: limpieza y desinfección de espacios comunes, proveer de insumos sanitarios, comedores con separadores, entre otros.

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El gobierno está intentando solventar las pérdidas económicas que hubo después de la contingencia.

Comercios en China actualmente están abiertos al público.
Foto: Roxana Barreras

A pesar de todos los esfuerzos que el gobierno chino ha hecho para evitar el cierre de muchas empresas, hay algunos casos en los que ha sido inevitable. Ha habido cierres de empresas, desempleos y una baja considerable en el consumo en general.

Para poder revertir estos efectos, el gobierno está motivando a la gente a consumir y no guardar su dinero; pues lo que se busca es reactivar la economía del país. Sin embargo, la gente ya ha gastado la mayoría de sus ahorros tratando de sobrevivir estos meses sin empleo. Sin mencionar que aún temen que exista un rebrote de contagios y deban entrar en cuarentena nuevamente.

En consecuencia, el gobierno de China ha repartido 65 millones de dólares en cupones en las ciudades más afectadas. Con estos cupones la gente puede comprar alimentos y artículos de limpieza y uso personal en almacenes, supermercados y restaurantes. También el precio de la gasolina ha bajado de 6.4 a 5.5 yuanes por litro. Y todas las carreteras del país serán gratuitas hasta el 30 de junio.

La vida sigue, con o sin COVID-19

En China y en el resto del mundo la vida debe continuar, esto no significa que debamos bajar la guardia. El contagio del COVID-19 sigue latente y debemos ser responsables y seguir tomando todas las precauciones necesarias. Si bien es cierto, que la situación se va recomponiendo a paso lento, saldremos de esta, siempre lo hacemos.

China más allá de ser un ejemplo a seguir, es una luz de esperanza para todos los demás países que aún se encuentran en esta contingencia. Significa que podemos salir, un poco apaleados, pero con ganas de seguir adelante.

Mucho ánimo.
Desde China, Roxana B.

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