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Fallido asalto a la combi de Texcoco: Reacción de una sociedad en crisis

Fallido asalto a la combi de Texcoco: Reacción de una sociedad en crisis

  • El hartazgo de la gente en México es tal, que están tomando la justicia en mano propia. En días recientes sucedió un evento muy desagradable, en el que los usuarios de un transporte público frustraron el intento de asalto con extrema violencia.
  • Que este caso sirva para reflexionar en que estamos fallando como sociedad, y en qué nos falla el sistema también.

Un sistema educativo deficiente aunado a la falta de oportunidades genera delincuencia; un país con alta delincuencia y un sistema de seguridad corrupto e ineficiente genera una población harta de ser abusada.

Hace unos días se hizo viral un video en México: dos hombres intentaron asaltar a los pasajeros de un transporte público en la ruta 83 sobre la carretera México-Texcoco, en el Estado de México. El resultado del fallido asalto fue la tremenda golpiza que los pasajeros le propinaron a uno de los supuestos asaltantes; que poca oportunidad tuvo de tan siquiera meter las manos. Entre todos los pasajeros bajaron al hombre de la unidad a punta de golpes y maldiciones, y lo dejaron a un lado de la carretera, adolorido y sin ropa.

La violencia en México, es un mensaje de rabia, frustración e impotencia.

Fallido asalto a la combi de texcoco
Foto: Canva.com

“Para qué sientas lo que sentimos” gritó uno de los pasajeros mientras golpeaba al ya aturdido hombre. Una frase que representó la frustración de casi toda la población mexicana; con un trasfondo mucho más complejo de lo que nos gustaría aceptar.
Desafortunadamente éste no es un caso aislado, existen un sinfín de videos circulando en internet que exponen justo la misma situación. Una sociedad harta de la delincuencia, que lincha, amarra y ajusticia por su cuenta. Porque sabe que no habrá consecuencias, que nadie los va a defender, que el sistema nos está fallando.

Unos a favor, otros en contra: El debate en redes sociales no se hizo esperar

El acontecimiento abrió un fuerte debate en las redes sociales entre quienes aplaudían a los anónimos justicieros y quienes reprobaban el tomar acción por su propia mano. No me alegro por la golpiza que recibió el delincuente, sin embargo; entiendo y comparto ese sentimiento de hartazgo, hastío y coraje. Este momento tan polémico y viral solo es la consecuencia de una sociedad en crisis, en donde la desigualdad e injusticia se hacen notar y la delincuencia siempre queda impune.

México es el tercer país más peligroso de América

México es hermoso, tiene una cultura inigualable, con gente amable, trabajadora y honesta; desafortunadamente y muy a nuestro pesar no es lo único que tiene nuestro país. Estos videos son una ventana a una dolorosa realidad. El solo hecho de que México fuera reconocido por el Institute for Economics and Peace en su estudio Global Peace Index 2019, como el tercer país más peligroso de América, me pone la piel de gallina. Porque somos nosotros los mexicanos los que vivimos y soportamos esta situación todos los días. Asaltos en el transporte público, robo de autos, saqueo a negocios y casas habitación, agresiones sexuales, extorsiones, secuestros y asesinatos; son las noticias de todos los días. Claro que la gente está harta y la tolerancia está a cero.

A título personal he vivido dos asaltos a mano armada en donde me quitaron mi automóvil, bolso y teléfono celular. Han entrado a robar a mi casa dos veces y me tocó vivir un asalto en el transporte público. La frase de consolación: “De los males, el menor. Qué bueno que sólo fueron pérdidas materiales”. Claro, se supone que soy yo la que debe perderle el amor a todas esas cosa que con tanto sacrificio y esfuerzo logré obtener. Yo, y todos los que hemos sido víctimas de situaciones como estas. Y va de nuevo la frase de consolación: “afortunadamente nunca he vivido un atentado en contra mi persona o mi libertad”. Pero muchas personas en México no pueden decir lo mismo.

En México el sistema nos está fallando

Asalto en combi
Foto: Canva.com

¿En qué momento llegamos a esto?, ¿cuándo el menor le los males empezó a ser la mejor opción?, ¿acaso debemos agradecer que sólo nos despojen de lo material y no de la vida? Este es un momento en el que debemos llegar a la reflexión y detenernos a pensar ¿qué es lo que está pasando con nuestra sociedad?, y ¿cómo podemos aportar para revertir este daño que se viene arrastrando desde hace tantos años?

Aquí me gustaría retomar uno de los asaltos en los que me quitaron mi auto y otras pertenencias. Dos niños de no más de 15 años me apuntaron con sus pistolas, en sus manos parecían armas de juguete; temblando de miedo pero con sus voces firmes me gritaban que les diera las llaves del auto y mi bolso, yo no lo pensé dos veces y se las di. De nuevo la frase de consuelo “son solo cosas materiales”. Ellos se fueron y yo inmediatamente llamé a la policía, en menos de 10 minutos ya había 4 patrullas afuera de mi casa. El que parecía ser el líder, me pidió mi declaración y acto seguido sacó un álbum de fotos muy grueso, con decenas de fotos de niños que habían sido procesados por asaltos. Me pidió que las viera e intentara reconocer a los dos chiquillos que me acababan de atracar.

Una lección de maldad e ineficiencia histórica en México

Nunca se me va a olvidar lo que me dijo el oficial “los reclutan personas mayores y como ellos son niños no pueden ir a la cárcel, se van a los separos unos días, a veces al tutelar, pero no duran mucho, luego, luego salen libres; la mayoría de ellos vuelve a delinquir”. En conclusión, no encontraron mi auto y nadie fue a la cárcel, el caso se quedó justo ahí donde empezó, en la calle de mi casa.

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El sistema nos está fallando, la pregunta de muchos es “¿para qué denuncio? es un trámite muy engorroso y al final no van a resolver nada”. “No sirve de nada, los agarran y luego los sueltan”. “Luego los ratas van y se las cobran con uno”. No confiamos en nuestras autoridades, dudamos de su capacidad e incluso de su voluntad. Existen policías, funcionarios públicos y mandatarios corruptos coludidos con las organizaciones delictivas y es obvio que estamos hartos de ser víctimas.

¿Hasta dónde debe llegar un país para que su población empiece a aplicar el “ojo por ojo, diente por diente”?

Esto se volverá una bola de nieve que cada vez será más difícil de destruir. Hoy celebran la golpiza a un asaltante, y seguro se sienten satisfechos, hicieron un poquito de justicia por todas aquellas veces en las que se quedaron con las manos atadas. Pero este caso es uno de tantos en los que no pasó nada. Ellos siguen en las calles y muy probablemente no hayan entendido la lección. Porque ellos también son una falla en el sistema; ellos también han sido víctimas de las escasas oportunidades. De un entorno tóxico y de creer que no tienen otra opción, por lo tanto no elegirán otra opción.

¿Qué pasará el día de mañana en el que los asaltantes vayan preparados para esas golpizas? Con armas, más organizados y más violentos. ¿Llegaremos al grado de ir todos armados para poder defendernos? Esto se va a convertir en el viejo oeste, sin gobierno, ni ley.

Estamos hartos y es totalmente válido y entendible, sin embargo; creo que este no es el camino que nos llevará a resolver el problema. Ojalá que esta situación nos impulse a ser más exigentes con nuestras autoridades. Que “el menor de los males” no sea la única y mejor opción. Que así como hacemos memes a diestra y siniestra; también hagamos denuncias sociales, exijamos que se nos escuche y que no seamos parte del problema, sino de la solución.

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