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¿Qué son las olas del feminismo?

¿Qué son las olas del feminismo?

  • En el marco del Día Internacional de la Mujer es necesario seguir hablando del feminismo, así que este artículo recorre un poco de la historia de este movimiento; sus inicios, su diversidad y su importancia.
Portada Olas del feminismo

Esta semana hemos conmemorado el Día Internacional de la Mujer y es necesario seguir hablando del feminismo. En Interesante apoyamos la diversidad y buscamos impulsar a las mujeres del ecosistema startup. Así que recurramos un poco a la historia, pues la lucha por la igualdad debe reconocer el trayecto recorrido para que la defensa actual tome más fuerza.

Con este fin, repasaremos las llamadas “olas del feminismo” para entender por qué tenemos que mantener este diálogo abierto. El objetivo es, sobre todo, impulsar la participación integral de las mujeres en las actividades humanas, es decir, que su voz cuente, para lo cual necesita ser escuchada. 



¿De donde proviene la palabra Feminismo?

El feminismo alude a la lucha por las mujeres. Esta definición es muy amplia, pero es el corazón del feminismo. También sería justo llamarle feminismos, en plural, pues son muchas las perspectivas teóricas desde las que se discute las condiciones de las mujeres.

En concreto, la palabra se comenzó a nombrar por primera vez dentro del discurso de la Liga Francesa por el Derecho de las Mujeres, fundada en 1882. Si embargo, su uso no era puntual y no aludía a lo que hoy entendemos por feminismo.

Podría afirmarse que el feminismo es una teoría sobre la diferencia sexual, sobre sus efectos y sus múltiples contradicciones.

Neus Carbonell y Meri Torras, Feminismos literarios.

Las primeras feministas que se autonombraron así fueron las mujeres que demandaron y obtuvieron en derecho al voto en Estados Unidos. Se les conoció como las «sufragistas» debido a la exigencia central de sus demandas. El hito del voto es fundamental, pues implica el ingreso al sistema.

La mujer era por primera vez sujeto jurídico. Su trayecto, sin embargo, será muy difícil y le costará sortear un sistema que la mantuvo históricamente relegada al silencio.

El feminismo y su relación con la revolución tecnológica

El feminismo fue pionero en levantar la voz para exigir la igualdad. En primera instancia, evidentemente, para las mujeres. Sin embargo, sus exigencias también visibilizaron que no solamente ellas ocupaban una posición de desventaja en el sistema patriarcal.

En última instancia, estamos ante el cuestionamiento en amplio de lo “humano” a partir de su historia. ¿No es acaso la misma preocupación que suscita la revolución tecnológica actual? 

Todo presente siempre será historia, pero particularmente en esta época vivimos un momento histórico determinante. Hacemos frente a una revolución tecnológica que debe priorizar la ética. Temas como el cambio climático, la desigualdad social y la desigualdad de género exigen un profundo cuestionamiento del orden de las cosas que trae tales consecuencias. Tenemos que cuestionar el presente y tomar cartas en el asunto. 

Por ejemplo, en el ecosistema startup se promueven valores positivos que le dan un sentido distinto al concepto tradicional de “empresa”. Se busca algo más cercano a “hacer comunidad” tanto al interior, es decir, entre quienes laboran dentro de una startup, como al exterior, o sea, el entorno con que se relaciona la startup y su producto.

Por ello, es fundamental que las startups tengan una propuesta de valor, que su visión toque positivamente al mundo.

El feminismo es pionero en ese viraje ético hacia formas más libres y armónicas de existir. Así, con el fin de reforzar tal posicionamiento, haremos un recorrido histórico por lo que se conoce como las “olas del feminismo”. 

La rebeldía revolucionaria es parte importante de los antencedentes

Los discursos se contradicen, pues mientras se celebra el grito de Independencia y se levantan banderines el 5 de mayo, por mencionar algunos ejemplos, las revueltas feministas reciben fuertes críticas. Claramente no se mira de la misma forma un hecho pasado y otro presente.

Entonces la pregunta sería, ¿por qué es así?, ¿será que “ya lo pasado, pasado”? Quizá en el amor sí aplique de esa forma, por eso en todo México y Latinoamérica cantamos a José José. 

Sin embargo, la historia no puede quedar en el pasado; se tiene que sacudir y analizar con mirada arqueológica. Desgraciadamente, las revoluciones son agitadas.

En el asalto a Versalles en la Revolución francesa iban al frente sobre todo mujeres con rabia por no poder comprar ni un pan para calmar el hambre de sus familias. Tumbaron la gran reja de entrada. Irrumpieron al palacio. Arrasaron con todo. 

En ese momento no era una lucha por las mujeres, era por la dignidad de la vida. Es la época de la Ilustración y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobados por la Asamblea Nacional Constituyente en 1789. Estos implican la primera noción de los derechos humanos universales.

No obstante, dicha “universalidad” no incluía a las mujeres, de ahí que Olympe de Gouges alzara la voz en 1791 con su célebre Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía. Su obra y activismo le valieron la vida, pues murió guillotinada en 1793.

historia del voto femenino

Primera ola: Derecho para las mujeres, ser sujeto jurídico

Contemporánea a Olympe de Gouges, la escritora inglesa Mary Wollstonecraft es otro antecedente fundamental de las luchas feministas. En 1792 publicó la Defensa de los Derechos de la Mujer. Ambas siguen siendo referencia para las llamadas “sufragistas” que hasta entrado el siglo XX formaron el primer movimiento que oficialmente se conoce como feminismo.

Su principal demanda era obtener el derecho al voto y ellas mismas se hicieron llamar “feministas”. 

El derecho al voto propició que el movimiento se politizara y se dividiera. Entonces comenzaron a surgir críticas a las sufragistas por ocupar una posición de privilegio. Esto de cierta manera es cierto, pero es valioso que emplearan tal posición para ejercer un cambio positivo.

Segunda ola: Cuestionar el género y la cultura

El feminismo se diversifica y surge la “segunda ola”. En este caso, fueron las feministas del Movimiento de Liberación de las Mujeres en los años 60 quienes se nombraron así para distanciarse de las sufragistas

Este movimiento luchó por los derechos civiles y en contra de Vietnam. Criticaron al feminismo de las sufragistas porque no cuestionaron las condiciones que mantenían a las mujeres en una posición subordinada a los hombres. 

Cierto que la agenda de las sufragistas era eminentemente jurídica: obtener derechos y no hay duda de que fue fundamental el logro de obtener el voto, pero la discusión no podía parar ahí. Precisamente, el feminismo debía también migrar de las calles a la reflexión teórica con una pregunta fundamental: ¿Qué es “ser mujer”?

La influencia de Simone de Beauvoir en el feminismo

El segundo sexo de Simone de Beauvoir, publicado en 1949, fue sin duda el precedente de estos nuevos feminismos de la segunda ola. La escritora francesa estableció la noción del género como un producto cultural.

Particularmente, estableció la premisa de que “mujer” es una categoría de género que responde a una serie de mandatos fundamentados arbitrariamente en la biología o genitalidad de los cuerpos. 

No se nace “mujer”, se llega a serlo.

Simone de Beauvoir, El segundo sexo.
Simone de Beauvoir, influencia clave feminista
Simone de Beauvoir, escritora, filósofa y activista francesa. Fuente: Wikimedia.

Beauvoir fue una mujer sumamente congruente a sus ideales. Fue muy crítica al identificar las estructuras patriarcales que mantenían rígidas las condiciones de inferioridad de las mujeres. Rechazó a las instituciones, por ejemplo, al “amor”, pues vivió una estrecha relación abierta con el filósofo existencialista Jean-Paul Sartre.

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Ellos, quizá, fueron una de las parejas que inventó el “poliamor” a mediados del siglo XX. Esta no es una práctica fácil de ejercer, pero se reconoce su espíritu revolucionario y retador del status quo.

Durante la segunda ola se luchó fuertemente por una sexualidad libre sin imposiciones culturales

A partir de la segunda ola se habla en términos de igualdad de género. Las exigencias ya no son solamente jurídicas, sino también culturales. Estos feminismos cuestionan, desde distintas perspectivas teóricas, los mandatos impuestos a las mujeres solamente por su condición de género. Destaca particularmente la lucha por el ejercicio de una sexualidad libre y la negación de la maternidad impuesta. 

El feminismo de la diferencia sexual fue una de las corrientes más fuertes en esta segunda ola, particularmente en Francia. Su perspectiva parte del psicoanálisis, aunque lo critica fuertemente. En todo caso, predomina una profunda reflexión en torno al cuerpo femenino y sus implicaciones culturales.

Este feminismo también se diversificó y surgieron posicionamientos encontrados, pues la noción de la “diferencia” parecía nublar erróneamente la agenda de igualdad que todavía hoy caracteriza a los feminismos.

Segunda ola del feminismo

Tercera y cuarta ola: agencias, devenires y más exigencias jurídicas

La concepción del género sentó las bases para discutir más allá de la categoría “mujer”. La reflexión se amplió a cuestionar los mandatos de género en la noción binaria hombre/mujer. Surge entonces durante una tercera ola la reflexión de la identidad en devenir, es decir, como algo dinámico o cambiante, lo cual se opone notoriamente a su sentido tradicional.

Esto permite a muchos sujetos adoptar formas identitarias más libres. Surgen entonces otros grupos sociales que se identifican con categorías igualmente vulneradas por el sistema patriarcal, tal como las comunidades LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales, intersexuales, queers y más).

En esta tercera ola se propone la noción de «agencia», para contrarrestar la palabra «empoderamiento» que lleva el rastro del poder. La palabra se traduce del inglés agency, término empleado en las ciencias sociales para aludir a la posibilidad que un sujeto tiene de emprender acciones que le permitan salir de una posición social que rechaza. Las mujeres adquieren agencia cuando luchan por sus derechos.

Actualmente, se considera que vivimos una cuarta ola del feminismo. Las redes sociales y los medios digitales han acelerado la globalización. Los movimientos sociales hoy se esparcen por todo el mundo con la inmediatez de un tweet. En Latinoamérica los feminismos han tomado una fuerza sin precedente y a lo largo de todo el continente el morado y el verde unifican simbólicamente la lucha. 

La cuarta ola del feminismo se caracteriza por luchar en contra de la violencia sexual y distintas exigencias jurídicas como la despenalización del aborto, el derecho al cambio de género y el matrimonio entre personas del mismo género, por nombrar algunas.

El feminismo sigue vivo y Latinoamérica lo demuestra

La revisión de las olas de los feminismos que se ha dado en este artículo se basa sobre todo en lo acontecido en Estados Unidos y Europa y es sumamente limitada con respecto a la complejidad y diversidad de los movimientos feministas.

En México y los países latinoamericanos el feminismo ha tenido su propio devenir. Sin embargo, estas olas y acontecimientos internacionales orientan la lucha de mujeres en nuestro continente, por eso hay que conocerlas. 

También es importante aclarar que los límites entre estas corrientes de pensamiento y manifestaciones sociales muchas veces tienen que ser más arbitrarios para comprenderlas. Al conocer un poco estas etapas y sus exigencias, también podemos observar que las olas conviven entre sí, es decir, sus ideales muchas veces coinciden en los grupos feministas. 

protestas feministas en latinoamerica
Marcha del Día de la Mujer en Santiago de Chile. Fuente: Wikimedia.

Ante el hito histórico que vivimos actualmente de luchas sociales y feministas en medio de esta pandemia, me quedo con una cita del gran pensador Walter Benjamin:

La historia no solo tiene la tarea de hacerse de la tradición de los oprimidos, sino también de fundarla.

Walter Benjamin, Tesis sobre la historia.
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