Café Equis en CDMX Café Equis en CDMX

Los cafés más antiguos de CDMX donde se conspiraba, se escribía y el tiempo no pasa

Antes de que existieran las cafeterías de especialidad o los baristas en la Ciudad de México ya había lugares donde una taza reunía a escritores, políticos, artistas y curiosos. Durante siglos, los cafés han sido parte esencial de la vida social capitalina: espacios para conversar, debatir ideas, leer el periódico o simplemente observar el ritmo de la ciudad.

El café en CDMX: una historia

El café llegó a México en el siglo XVIII, probablemente desde las Antillas y pronto encontró en regiones como Veracruz, Oaxaca y Chiapas las condiciones ideales para su cultivo. El grano no solo llegó a cambiar la economía del país sino que también con el tiempo, la bebida se popularizó en las ciudades y comenzaron a abrir los primeros cafés que se convirtieron en verdaderos centros de encuentro cultural y político.

Algunas de esas cafeterías han logrado sobrevivir al paso del tiempo y conservan aún el espíritu de aquellos lugares donde se compartían historias, se escribían poemas o incluso se planeaban revoluciones. En Interesante salimos a buscarlas, a sentarnos, a pedir café y a ver qué pasaba. Y confirmamos algo: aquí no solo te sirven una taza, te sirven un pedazo de la Ciudad de México.

Café de Tacuba

Ubicación: Tacuba 28, Centro Histórico, Cuauhtémoc, CDMX.
Horario: Lunes a domingo de 8:00 a 23:00 horas.

Entrar al Café de Tacuba es como abrir una puerta que no debería seguir ahí, como si alguien hubiera olvidado cerrarla hace cien años. Fundado en 1912 dentro de una casona del siglo XVII, el lugar no intenta parecer antiguo: simplemente lo es.

Dicen que de aquí salió el nombre de la banda Café Tacvba, y estando dentro, rodeado de vitrales, azulejos y muros cargados de historia, tiene sentido.

El café llega rápido, el pan dulce también. Y sí, quizá hubo un momento en el que ese pan fue insuperable y hoy ya no compite con la nueva escena gastronómica de la ciudad. Pero eso se vuelve irrelevante casi de inmediato. No estás ahí por eso.

Estás ahí por la sensación. Por el olor a café mezclado con madera vieja, por la luz filtrándose entre vitrales, por ese ligero eco que hace que todo suene más lento. Es un lugar que no te pide nada, solo que te quedes un rato y observes.

Café de Tacuba en CDMX.
El famoso Café de Tacuba. Foto: Trip Advisor.

Café La Blanca

Ubicación: Av. 5 de Mayo 40, Centro Histórico, Cuauhtémoc, CDMX.
Horario: Lunes a domingo de 7:00 a 20:00 horas.

Llegar a Café La Blanca es dejarse arrastrar por el Centro. Gente que camina rápido, vendedores que gritan, ruido constante. Y de pronto, casi sin darte cuenta, entras y todo baja de volumen.

Abierto desde 1915, empezó como una lechería con productos traídos desde Texcoco, una región cercana del Estado de México. Ese origen todavía se siente: hay algo en el lugar que no intenta modernizarse ni reinventarse.

Te sientas, pides café, y empiezas a notar detalles. Mesas ocupadas por gente que parece venir todos los días. Meseros que se mueven con una precisión casi automática. Nadie está posando, nadie está pensando en la foto.

Es de esos lugares donde no pasa nada espectacular, pero justo por eso funciona. Porque en una ciudad como esta, encontrar un sitio donde el tiempo no corre, ya es una experiencia.

El Café La Blanca. Foto: Trip Advisor.

Café Moka

Ubicación: Santa María la Ribera 6, colonia Santa María la Ribera, Cuauhtémoc, CDMX.
Horario: Lunes a viernes de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas; sábados de 10:00 a 16:00 horas; domingos cerrado.

Llegar a Café Moka se siente más como descubrir algo que como visitar un lugar recomendado. Caminas por Santa María la Ribera, entre casas antiguas y calles tranquilas, y de pronto aparece.

Lo primero que te golpea es el olor. Café recién molido, intenso, casi físico. Luego ves el molino, antiguo, cobrizo, funcionando como si el tiempo no hubiera pasado.

El café viene de Veracruz, de una de las regiones cafetaleras más importantes del país, y aquí no se esconde ese origen: se presume en cada grano.

Te acercas, eliges, esperas. El café se muele en el momento y ese pequeño acto cambia la experiencia. Ya no es solo pedir una bebida, es ver cómo se construye.

Sales con el café en la mano y el aroma te sigue. Y por un momento, la ciudad se siente más lenta, más clara, como si todo encajara un poco mejor.

La santa maría la ribera
Un café en una de las nuevas colonias gentfricadas. Foto: AP.

Café La Habana

Ubicación: Morelos 62, colonia Juárez, Cuauhtémoc, CDMX.
Horario: Lunes a sábado 7:00 a 00:00 horas y domingos de 8:00 a 23:00 horas.

Hay cafés que tienen historia y hay cafés donde la historia todavía parece estar pasando. Café La Habana es de esos.

Te sientas y es inevitable imaginarlo: García Márquez escribiendo, Octavio Paz pensando, periodistas discutiendo durante horas.

Y luego está la otra capa, la más densa: la de la Revolución cubana. La historia cuenta que aquí se reunieron Fidel Castro y el Che Guevara. No sabes exactamente en qué mesa, pero tampoco importa demasiado.

El lugar tiene ese aire intelectual que no se siente forzado. Pides café y de pronto entiendes por qué la gente se quedaba aquí tanto tiempo. Hay algo en el ambiente que te empuja a pensar, a escribir, a mirar alrededor como si todo pudiera convertirse en una historia.

Café Equis

Ubicación: Roldán 16, Centro Histórico, Cuauhtémoc, CDMX.
Horario: Lunes a sábado de 10:00 a 17:00 horas; domingo cerrado

Llegar a Café Equis no es tan obvio. No hay una gran fachada ni una fila de gente esperando. Está ahí, discreto, como si solo lo encontraran quienes realmente lo buscan o quienes se pierden lo suficiente.

Abierto desde 1930, este expendio ha sobrevivido sin necesidad de reinventarse. Aquí el café es el centro y todo lo demás es secundario.

Te acercas al mostrador, ves los granos de Veracruz, Oaxaca y Chiapas, pides sin demasiado ritual. No hay espectáculo, no hay discurso. Solo café.

Dicen que Octavio Paz pasaba por aquí. Que también lo hicieron figuras del cine mexicano. Y mientras das el primer sorbo, entiendes por qué: este es un lugar donde nadie intenta impresionarte, y justo por eso termina haciéndolo.

Café Equis en CDMX.
Abierto desde 1930, este expendio ha sobrevivido sin necesidad de reinventarse. Foto: Café Equis.

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