En esta tercera entrega de la serie damos un paso más en la conversación y abrimos un espacio fundamental: el papel de las mujeres dentro de los procesos de fertilidad masculina. Después de haber explorado distintas ángulos del tema en los episodios anteriores, ahora nos enfocamos en 10 preguntas clave que las mujeres deben responder cuando el reto de la fertilidad está del lado masculino, entendiendo que este camino no se recorre en solitario, sino en red.
Además, contamos nuevamente con la visión y opiniones médicas de los especialistas que nos han acompañado a lo largo de la serie.
A esto se suman las voces de mujeres que han vivido procesos de fertilidad donde el factor masculino ha estado presente, compartiendo sus experiencias, aprendizajes y desafíos. También nos hicimos acompañar de entrenadores y de testimonios desde la psicología, incluyendo la participación de la psicóloga clínica Angélica Sánchez, desde la Ciudad de México, quien aporta una mirada profunda sobre el impacto emocional y relacional que estos procesos implican.
Esta tercera entrega no solo informa, sino que invita a reflexionar: la fertilidad masculina también es un tema de pareja, de equipo y de comunidad.
1. ¿Cómo puedo acompañar a mi pareja sin presionarlo ni minimizar lo que siente?
Acompañar a tu pareja en un proceso de fertilidad sin presionarlo ni minimizar lo que siente requiere empatía, escucha y sentido de equipo. Cada persona vive esta experiencia de forma distinta, por lo que es fundamental validar sus emociones —tristeza, frustración o miedo— sin intentar corregirlas o restarles importancia. Escuchar con atención y reconocer su dolor ayuda a que no se sienta solo ni incomprendido.
Así lo reconoce Victoria Viveros, quien participó en la investigación contando su historia:
Vivir el proceso como un proyecto conjunto, participando en decisiones y evitando reproches, refuerza la unión y reduce la carga individual.
Conviene recordar que la infertilidad es un problema médico común que afecta entre un 10 % y un 15 % de las parejas, y no define el valor personal ni la identidad de nadie. El acompañamiento basado en respeto, comprensión y trabajo en equipo fortalece la relación incluso en momentos difíciles en los que para la psicóloga Angélica Sánchez, el hombre vive una especie de duelo.
2. ¿Por qué parece más fácil hablar de mi fertilidad que de la suya?
Parece más fácil hablar de la fertilidad de ella que de la de él porque la fertilidad masculina sigue siendo un tabú. Durante mucho tiempo se asumió que la concepción era un tema del cuerpo femenino, y si no hay embarazo, la revisión casi siempre empieza por la mujer.
El problema no es tanto médico como cultural. Para muchos hombres, fertilidad y masculinidad van de la mano. Existe el mito de que si “funciona” sexualmente, entonces es fértil. Cuando el diagnóstico apunta a un problema masculino, puede vivirse como un golpe al ego, lo que provoca silencio o resistencia.
Romper este tabú implica educación, empatía y espacios más seguros para hablar del tema. Porque la fertilidad no es una prueba de hombría, sino una responsabilidad compartida.
3. ¿Cómo afecta la infertilidad masculina a la identidad emocional de mi pareja?
La infertilidad masculina puede afectar profundamente la identidad emocional de un hombre, no solo por el diagnóstico en sí, sino por lo que culturalmente representa. Para muchos, la fertilidad está inconscientemente ligada a la idea de virilidad, capacidad y “ser suficiente”. Cuando un estudio señala un problema espermático, no se vive únicamente como un dato médico, sino como algo que toca su autoestima.
Algunos hombres pueden sentirse menos hombres, menos capaces o incluso culpables, aunque racionalmente sepan que es una condición de salud. Es común que aparezcan emociones como vergüenza, frustración, enojo o tristeza. En lugar de expresarlas, muchos optan por el silencio o la evasión, porque no han sido educados para hablar de su vulnerabilidad emocional. El mandato cultural de “ser fuerte” puede hacer que se aíslen justo cuando más apoyo necesitan.
4. ¿Qué pasa cuando yo avanzo emocionalmente más rápido que él en este proceso?
Cuando ella avanza emocionalmente más rápido que él en el proceso de infertilidad, no significa que esté más comprometida ni que él sea indiferente. Muchas veces tiene que ver con la manera en que cada uno procesa el duelo y la información médica.
En general, las mujeres suelen estar más acostumbradas a hablar de su salud reproductiva y a enfrentar temas médicos vinculados a la fertilidad desde jóvenes. Eso puede hacer que reaccionen antes: buscan información, agendan citas, preguntan, toman decisiones. Para muchos hombres, en cambio, el diagnóstico puede tocar fibras muy profundas relacionadas con la identidad y la masculinidad. Antes de actuar, necesitan tiempo para asimilarlo internamente.
Lo que muchos hombres reconocen, y ese es un gran paso, es que para ellas suele ser más complicado e intrusivo el asunto, como lo menciona nuestro entrevistado, Miguel Rodríguez, quien continúa viviendo el proceso:
5. ¿Si tengo un aborto espontáneo puede ser por causas masculinas?
Sí, un aborto espontáneo también puede tener causas masculinas, aunque durante mucho tiempo casi toda la atención médica se centró únicamente en la mujer.
Médicamente, el embrión recibe la mitad de su carga genética del hombre. Si existen alteraciones en el ADN del espermatozoide —como fragmentación del ADN espermático, anomalías cromosómicas o problemas en la calidad genética— esto puede influir no solo en la dificultad para lograr el embarazo, sino también en la evolución temprana del embrión. En algunos casos, cuando el material genético no es viable, el cuerpo interrumpe el embarazo de manera natural.
También factores como edad paterna avanzada, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, obesidad, exposición a tóxicos o infecciones pueden afectar la calidad espermática y aumentar el riesgo de pérdida gestacional. No significa que siempre sea la causa, pero sí que es un componente que debe evaluarse, sobre todo cuando hay abortos recurrentes.
La dra. Marlene Zamora lo explica de forma directa:
6. ¿El tema de la edad afecta más a las mujeres y cómo presiona al hombre en la vida moderna?
La edad no pesa igual para hombres y mujeres, no por el número en sí, sino por lo que simboliza. En muchas mujeres, envejecer suele sentirse como una pérdida de valor asociada a la juventud, la apariencia o la fertilidad. Existe incluso el concepto del “doble estándar del envejecimiento”, que explica cómo socialmente se juzga con mayor dureza el paso del tiempo en ellas que en ellos. No es raro que eso termine impactando la autoestima y aumente la ansiedad o la sensación de urgencia por “no quedarse atrás”.
En los hombres, la presión suele ir por otro lado. Con los años crece la expectativa de que ya deberían estar consolidados, exitosos, económicamente estables. Si no lo están, pueden sentir que fallaron, aunque nadie lo diga explícitamente. Curiosamente, aunque los hombres hablan menos de su malestar emocional, las cifras globales muestran que tienen tasas más altas de suicidio, lo que sugiere que muchas veces cargan la presión en silencio.
Al final, mientras a muchas mujeres la edad les toca la validación externa ligada a la imagen, a muchos hombres les toca la validación ligada al rendimiento. En ambos casos, no es solo biología: es la manera en que la sociedad define qué significa “valer” con el paso del tiempo.
7. ¿Qué mitos sobre la fertilidad masculina también he adoptado sin darme cuenta?
Sin darse cuenta, muchas mujeres también han adoptado mitos sobre la fertilidad masculina porque crecieron en la misma cultura que los repite.
Uno de los más comunes es pensar que la fertilidad es principalmente un tema femenino y que, si no hay embarazo, lo primero —y casi lo único— que debe revisarse es el cuerpo de ella. Médicamente eso no es cierto: el hombre aporta el 50% en la concepción y los factores masculinos están presentes en cerca del 40–50% de los casos de infertilidad en pareja.
Otro mito frecuente es creer que si un hombre tiene buen desempeño sexual, entonces es fértil. La potencia sexual no garantiza calidad ni cantidad adecuada de espermatozoides. Son procesos distintos. También se suele asumir que los hombres pueden ser padres sin consecuencias a cualquier edad, cuando la evidencia muestra que la calidad espermática también puede disminuir con el tiempo.
A veces, sin intención, también se adopta la idea de que a ellos “les afecta menos” emocionalmente. Como muchos hombres no expresan abiertamente su tristeza o miedo, puede parecer que el impacto es menor, cuando en realidad puede estar procesándose en silencio.
Así analiza el tema y además, agrega un análisis sobre las diferentes formas de paternidad, la psicóloga Angélica Sánchez:
Reconocer estos mitos no implica culparse, sino ampliar la mirada. La fertilidad no es una carga individual ni un indicador de valor personal. Es un tema de salud compartida que merece información clara, empatía y responsabilidad en pareja.
8. ¿En un tratamiento en conjunto, cómo hacer que él ponga de su parte cuando falla?
En un tratamiento de fertilidad en conjunto, lograr que él ponga de su parte cuando falla no pasa por señalar el error, sino por reforzar la idea de que están en el mismo equipo. En lugar de reprochar o acumular frustración, es más efectivo abrir un espacio de conversación desde la calma, explicando cómo te sientes y por qué es importante para ti su implicación. Hablar desde el “yo siento” en lugar del “tú nunca” evita que se active la defensiva y facilita la responsabilidad compartida.
9. ¿Cómo hablar de fertilidad masculina con la familia y amigos sin exponerlo?
Hablar de fertilidad masculina con familia y amigos sin exponerlo implica, primero, entender que no todo tiene que contarse. La fertilidad es un tema de salud íntimo y de pareja, no un asunto público. Antes de compartir cualquier cosa, lo más importante es acordar juntos qué se quiere decir, a quién y hasta dónde.
Una buena estrategia es hablar en términos generales y compartidos. En lugar de señalar que “el problema es de él”, se puede decir: “Estamos atravesando un tema de fertilidad” o “Estamos en estudios y acompañamiento médico”. Eso cambia la narrativa de culpa individual a proceso en pareja. Además, evita detalles clínicos que no son necesarios y protege su privacidad.
También es válido poner límites. El tema de la edad de ambos, es recurrente en las pálticas de sobremesa. Sobre, ello, opina la dra. Marlene Zamora:
10. ¿El recurrir a una red masculina de apoyo como lo toma una mujer, es necesario?
Recurrir a una red masculina de apoyo no es una amenaza para la relación ni un signo de debilidad; al contrario, puede ser una herramienta muy saludable. Sin embargo, cómo lo tome una mujer depende mucho del contexto y de la comunicación dentro de la pareja.
Algunas mujeres pueden sentir alivio. Saber que él no está cargando el proceso solo, que tiene un espacio donde hablar sin sentirse juzgado, puede quitar presión a la relación. Muchas veces, cuando el hombre no tiene con quién procesar lo que siente, toda la carga emocional recae en la pareja, y eso puede desgastar.
Otras pueden sentirse desplazadas o preocupadas si interpretan que él se está cerrando o que está compartiendo cosas fuera que no habla en casa. Por eso la clave no es solo tener una red masculina de apoyo, sino que esa red no sustituya la comunicación en pareja.
A lo largo de esta tercera entrega hemos ampliado la conversación para mirar la fertilidad masculina desde un lugar más humano, más relacional y menos silencioso. Escuchar a especialistas, psicólogos y mujeres que han atravesado este camino nos recuerda que detrás de cada diagnóstico hay emociones, identidad, miedos y también oportunidades de crecimiento en pareja.
Esta serie busca justamente eso: transformar el silencio en diálogo, la culpa en corresponsabilidad y el aislamiento en comunidad. Porque la fertilidad masculina también es un tema de pareja, de equipo y de red. Y cuando se entiende así, el camino —aunque desafiante— se vuelve más acompañado, más consciente y más humano.