«¿Alguien me explica el fuera de lugar?», «No pensé que iba a gritar tanto un gol» o «Ya entré en modo fifas«. Durante las últimas semanas, este tipo de publicaciones se multiplicaron no solo en TikTok, Instagram y X, también en conversaciones entre amigas. Mujeres que antes seguían el futbol de manera ocasional comenzaron a organizar sus horarios para ver partidos, compartir memes, debatir alineaciones y aprender un lenguaje que durante décadas pareció reservado para una parte específica de la afición.
El fenómeno tiene un nombre que nació en internet: «Modo Fifas». Originalmente se utilizaba para describir la intensidad con la que muchos hombres viven el futbol, especialmente durante los Mundiales o mientras juegan títulos como EA Sports FC (antes FIFA). Sin embargo, el Mundial 2026 demostró que esa etiqueta ya no alcanza para describir quiénes participan hoy en la conversación.
El futbol ya encontró una nueva audiencia
No se trata únicamente de una impresión generada por las redes sociales. El interés femenino por el futbol lleva varios años creciendo. De acuerdo con Nielsen Sports, las mujeres representan una de las audiencias deportivas de mayor crecimiento a nivel mundial y muestran un aumento constante en el consumo de futbol tanto en televisión como en plataformas digitales. Por su parte, Deloitte ha documentado que las nuevas generaciones consumen deporte cada vez más desde redes sociales, donde los clips cortos, los resúmenes y las recomendaciones de los algoritmos funcionan como puerta de entrada para nuevos aficionados.
Eso explica parte de lo ocurrido durante el Mundial. Muchas personas no llegaron al torneo porque ya seguían una liga. Llegaron porque un algoritmo les mostró un gol imposible de Haaland, un festejo viral, un análisis táctico en TikTok o un meme sobre la eliminación de alguna selección. A partir de ahí comenzaron a quedarse.

Esa nueva relación con el futbol también empezó a reflejarse en el consumo. Hace unos días, una amiga me enseñó el jersey rosa de la Selección Mexicana que acababa de comprar. No eligió el diseño tradicional: lo personalizó con Hello Kitty en el pecho. Mientras otra conocida hizo algo parecido, pero con un estampado de Pokémon. Ninguna de las dos habría comprado una camiseta de futbol hace unos años o en este Mundial el clásico. Hoy ese jersey ya no representa solo a un equipo; también funciona como una forma de expresar identidad, igual que unos tenis o una funda para el celular.
No es un caso aislado. La moda, las colaboraciones con la cultura pop y la personalización están cambiando la manera en que nuevas audiencias se acercan al futbol. Para muchas personas, la puerta de entrada no fue aprender un sistema táctico, sino encontrar una camiseta con la que podían identificarse.
El «Modo Fifas» también cambió
Lo verdaderamente interesante no es que más mujeres hayan visto futbol. Es que cambió la manera en que se vive públicamente esa afición.
Durante años existió la idea de que para opinar de futbol había que demostrar conocimientos previos o años siguiendo el deporte, pero las redes sociales rompieron parte de esa barrera.
Hoy una usuaria puede aprender qué significa un fuera de lugar viendo un video de un minuto, comentar un partido en tiempo real y descubrir nuevos equipos gracias a las recomendaciones de TikTok o Instagram. El aprendizaje ocurre mientras participa de la conversación, no antes de entrar en ella.
El «Modo Fifas» dejó de describir un perfil masculino para convertirse en un código compartido por una generación que consume el futbol de otra manera.
La Selección Mexicana Femenil llega en el momento indicado
Ese cambio cultural coincide con otro momento importante para el futbol mexicano. Mientras está por terminar el Mundial masculino, la Selección Mexicana Femenil inicia un nuevo ciclo rumbo a la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027 y lo hace en un contexto muy distinto al de hace una década.
Desde su creación en 2017, la Liga MX Femenil ha roto récords de asistencia, ha incrementado su presencia en televisión y plataformas digitales y ha consolidado clubes como Tigres, América, Chivas o Rayadas con comunidades de seguidores cada vez más grandes. Finales con decenas de miles de aficionados en las tribunas demostraron que existe un interés sostenido por el futbol femenil cuando hay competencia, historias y figuras reconocibles.
Ahora aparece una oportunidad adicional: una nueva generación de aficionadas que descubrió el futbol durante el Mundial.

El verdadero legado del Mundial puede estar fuera de la cancha
Los Mundiales siempre dejan imágenes inolvidables. Un gol, una atajada o una eliminación inesperada suelen ocupar los titulares. Pero el Mundial 2026 también puede ser recordado por algo menos evidente: haber ampliado el perfil de quienes se sienten parte de la conversación futbolera.
Si miles de mujeres encontraron durante estas semanas una nueva pasión por el futbol, el verdadero reto comenzará cuando el torneo termine. Mantener vivo ese entusiasmo dependerá de ligas, clubes, medios y, sobre todo, de una Selección Mexicana Femenil que tiene la oportunidad de convertir un fenómeno viral en una afición de largo plazo.
Porque quizá el mayor legado del «Modo Fifas» no sea el meme que nació en internet, sino haber demostrado que el futbol ya pertenece a muchas más personas de las que imaginábamos.
