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Durante Mexico Tech Week 2026, la biotecnología en México abrió la conversación sobre cómo transformar descubrimientos científicos en empresas capaces de desarrollar productos y soluciones para distintas industrias. Durante Mexico Tech Week 2026, la biotecnología en México abrió la conversación sobre cómo transformar descubrimientos científicos en empresas capaces de desarrollar productos y soluciones para distintas industrias.

De los bioplásticos a la medicina: empresas mexicanas buscan llevar la ciencia al mercado

Empresas de biotecnología presentaron en Mexico Tech Week 2026 proyectos de materiales, genética y laboratorios, así como sus retos de inversión.

Una bacteria podría ayudar a fabricar el plástico de un envase, mientras que una prueba genética puede aportar información para personalizar la atención médica. A estas aplicaciones se suma el uso de laboratorios compartidos, que permiten a pequeñas empresas desarrollar productos sin invertir millones en instalaciones propias.

Estas propuestas forman parte de la biotecnología en México, un sector que busca convertir la investigación científica en productos y servicios con aplicaciones comerciales.

Sin embargo, el camino entre un descubrimiento y su llegada al mercado implica años de pruebas, inversiones y procesos regulatorios. Incluso cuando una tecnología demuestra resultados favorables en el laboratorio, todavía debe comprobar que puede producirse a mayor escala y responder a las necesidades de posibles clientes.

Estos desafíos fueron abordados durante Emprender en Biotech: Build, Fund, Scale, encuentro realizado el 28 de octubre en Deep Tech House, en la colonia Condesa de la Ciudad de México, como parte de Mexico Tech Week 2026.

En la conversación participaron representantes de Bioplastix, Noxgen Biotech, Scirena BioVentures y el Tecnológico de Monterrey. A partir de sus experiencias, se analizaron las oportunidades de negocio que ofrece la biotecnología y los obstáculos que enfrentan los emprendimientos científicos.

Bioplastix desarrolla bioplásticos a partir de bacterias

Los plásticos convencionales dependen principalmente de materias primas derivadas del petróleo. Como alternativa, Bioplastix, empresa impulsada por Gilberto Pérez y Karina Campos, desarrolla una tecnología que utiliza microorganismos para producir biopolímeros.

Su propuesta combina biología sintética, fermentación de precisión e inteligencia artificial para optimizar bacterias como E. coli y Halomonas. El objetivo es aprovechar su capacidad para generar materiales que puedan utilizarse en distintas aplicaciones industriales.

Además, la compañía contempla el uso de azúcares de bajo costo y residuos agroindustriales como materia prima. Esto permitiría aprovechar subproductos de la actividad agrícola que podrían tener nuevas aplicaciones en la fabricación de materiales.

No obstante, el desarrollo de estos bioplásticos todavía debe superar una etapa importante: demostrar que el proceso puede funcionar a escala industrial y competir en costos con los materiales convencionales.

Actualmente, Bioplastix desarrolla parte de su tecnología en laboratorios del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en Cuernavaca, Morelos. La empresa trabaja en la transición de la escala de laboratorio a la piloto, donde podrá evaluar sus procesos bajo condiciones de mayor producción.

Su modelo de negocio tampoco se limita a fabricar productos terminados. La compañía busca transferir tecnología a empresas industriales mediante cepas microbianas, formulaciones y procesos de producción.

Durante el encuentro, Gilberto Pérez abordó la importancia de incorporar experiencia comercial a los equipos científicos. De acuerdo con la reseña publicada por WORTEV Academy, esta decisión permitió escuchar las necesidades de posibles clientes y realizar ajustes al modelo de negocio.

Del laboratorio al mercado, las startups de biotecnología en México enfrentan desafíos de financiamiento, infraestructura y regulación para convertir sus investigaciones en negocios sostenibles.
Del laboratorio al mercado, las startups de biotecnología en México enfrentan desafíos de financiamiento, infraestructura y regulación para convertir sus investigaciones en negocios sostenibles. Foto: especial

El caso muestra uno de los desafíos de los emprendimientos biotecnológicos: contar con una tecnología desarrollada no garantiza que exista un mercado dispuesto a utilizarla. Para ello, también es necesario evaluar sus costos, aplicaciones y posibilidades de producción.

Noxgen Biotech apuesta por la medicina personalizada y los laboratorios compartidos

Mientras Bioplastix trabaja en nuevos materiales, Noxgen Biotech, empresa con sede en Morelos, desarrolla proyectos en distintas áreas de las ciencias de la vida, entre ellas el diagnóstico molecular, la genética y la investigación de bacteriófagos.

Una de sus iniciativas es Sendia, enfocada en pruebas genéticas relacionadas con la medicina personalizada. Este campo busca aprovechar la información genética para apoyar decisiones médicas de acuerdo con las características de cada paciente.

La empresa también cuenta con Noxgen Labs, un proyecto que ofrece espacios de laboratorio compartidos y acompañamiento a empresas biotecnológicas en sus primeras etapas. Esta iniciativa busca reducir los costos que supone iniciar operaciones en una industria que requiere equipos especializados, reactivos, instalaciones adecuadas y personal capacitado.

A diferencia de un emprendimiento digital, que puede comenzar con computadoras y servicios en línea, una empresa biotecnológica necesita infraestructura para realizar pruebas y validar sus tecnologías.

Por ello, el acceso a laboratorios compartidos permite que los emprendedores utilicen instalaciones existentes sin tener que construir las propias desde el inicio. De esta manera, pueden concentrar una mayor parte de sus recursos en la investigación y el desarrollo de productos.

Sin embargo, la infraestructura no es el único desafío. Durante Mexico Tech Week, Sandra Guerrero, directora de Tecnología de Noxgen Biotech, también abordó las dificultades relacionadas con los procesos regulatorios.

Según la cobertura del encuentro, Guerrero explicó que los retrasos en las evaluaciones pueden obligar a las empresas a modificar presupuestos, ajustar calendarios y replantear sus estrategias comerciales.

Esta situación tiene especial relevancia en el sector salud, donde determinados productos deben pasar por evaluaciones de seguridad y eficacia antes de obtener las autorizaciones necesarias para su comercialización.

Por tanto, además del desarrollo científico, las empresas necesitan considerar los tiempos regulatorios al momento de planear sus inversiones y establecer objetivos comerciales.

La biotecnología necesita inversión y financiamiento a largo plazo

El acceso al financiamiento representa otro de los desafíos para las empresas biotecnológicas, debido a los periodos de investigación y desarrollo que requieren sus tecnologías.

Mientras algunos negocios digitales pueden ofrecer servicios y generar ingresos durante sus primeras etapas, los proyectos biotecnológicos suelen necesitar pruebas adicionales antes de comercializar sus productos.

Esto implica que los inversionistas deben considerar plazos de recuperación más largos, riesgos tecnológicos y necesidades de capital que pueden cambiar conforme avanza el desarrollo.

Durante el encuentro, Ashley Marín, general partner de Scirena BioVentures, abordó la importancia de contar con inversionistas que comprendan estas condiciones, así como la limitada disponibilidad de fondos especializados en proyectos biotecnológicos en etapas tempranas, de acuerdo con la cobertura de WORTEV Academy.

Scirena BioVentures trabaja en conectar oportunidades de inversión en biotecnología, industria farmacéutica y tecnologías relacionadas con el clima entre México y Estados Unidos. Su propuesta busca facilitar la vinculación entre investigadores, empresas y fuentes de capital de ambos países, con el propósito de impulsar proyectos científicos con aplicaciones comerciales.

Para las startups mexicanas, estas conexiones pueden representar una oportunidad para acercarse a inversionistas y posibles socios industriales. Sin embargo, obtener recursos también depende del avance tecnológico, la evaluación de riesgos y las expectativas comerciales de cada empresa.

De ahí la importancia de contar con mecanismos de financiamiento que consideren las distintas etapas de desarrollo, desde las primeras pruebas hasta la producción y comercialización.

Universidades y centros de investigación buscan impulsar nuevos negocios

Además del capital, los emprendimientos científicos requieren espacios donde puedan desarrollar, probar y validar sus tecnologías antes de llegar al mercado.

En este ámbito participa Érika Leal, responsable del BioWorkshop del Tecnológico de Monterrey, quien abordó durante el encuentro la importancia de contar con instalaciones y acompañamiento especializado para los emprendedores.

Estos espacios facilitan el acceso a equipos y recursos necesarios para realizar experimentos, evaluar resultados y avanzar en el desarrollo de productos. La participación de las universidades también permite acercar la investigación académica a las necesidades del sector empresarial, aunque convertir un descubrimiento en una oportunidad comercial requiere conocimientos adicionales.

Sobre este punto, Mariano Balcarce, asesor estratégico del Distrito de Innovación Tlalpan, destacó la importancia de combinar las capacidades científicas con habilidades comerciales.

Un investigador puede conocer el funcionamiento de una tecnología, pero para comercializarla también necesita identificar a sus posibles clientes, calcular los costos de producción y conocer los requisitos del mercado.

Por ello, los proyectos biotecnológicos requieren equipos que integren científicos, ingenieros, especialistas en regulación y profesionales de negocios.

Esta colaboración permite abordar tanto los aspectos técnicos como las decisiones necesarias para desarrollar una empresa y llevar sus productos a los consumidores.

¿Qué necesita México para impulsar su industria biotecnológica?

La conversación sobre biotecnología formó parte de una agenda más amplia de Mexico Tech Week 2026, que incluyó encuentros sobre el futuro del sector hacia 2040, los obstáculos regulatorios y las oportunidades de colaboración entre investigadores, empresas e inversionistas.

Los proyectos presentados muestran distintas aplicaciones de la ciencia en actividades económicas. Bioplastix trabaja en materiales obtenidos mediante microorganismos, mientras que Noxgen Biotech desarrolla tecnologías relacionadas con la salud y ofrece infraestructura a otros emprendedores.

Por su parte, Scirena BioVentures busca conectar proyectos con fuentes de financiamiento, mientras que los espacios universitarios contribuyen con instalaciones y acompañamiento técnico. Aunque cada iniciativa responde a necesidades diferentes, todas forman parte del proceso necesario para llevar las investigaciones científicas del laboratorio al mercado.

No obstante, el desarrollo de estas empresas todavía enfrenta obstáculos. Además de demostrar que sus tecnologías funcionan, deben comprobar su viabilidad comercial, atraer inversiones y cumplir con los requisitos regulatorios correspondientes.

El crecimiento de la biotecnología mexicana dependerá también de la capacidad para conectar a las universidades y centros de investigación con empresas, inversionistas y posibles clientes.

En ese proceso, la disponibilidad de infraestructura, el acceso a financiamiento y la formación de equipos con conocimientos científicos y comerciales serán factores para que más proyectos puedan avanzar hacia su producción y comercialización.

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