¿Qué estamos dispuestos a aceptar en nombre de la innovación? El videoclip de Con Vos, la colaboración de Lali Espósito con Bajofondo y Gustavo Santaolalla, plantea una pregunta que la industria musical ya no puede esquivar: cuando una máquina también puede fabricar imágenes, ¿qué lugar ocupa la mirada de quien crea?
Dirigido por Tomás García, el video construye un paisaje futurista con imágenes generadas mediante inteligencia artificial (IA). La apuesta requirió dos años y medio de trabajo, pero el tiempo invertido no disipó las críticas. En redes, algunos espectadores cuestionaron el uso de una tecnología que promete posibilidades estéticas casi ilimitadas mientras despierta inquietudes sobre el futuro del trabajo creativo.
La discusión no se reduce a estar a favor o en contra de la IA. También tiene que ver con algo menos fácil de medir: la huella humana que buscamos en una obra, incluso cuando su propósito es imaginar mundos que no existen. En Con Vos, esa tensión dejó de estar únicamente en la pantalla y pasó a formar parte de la propia experiencia de escuchar y mirar.
Cuando la tecnología se convierte en el tema
La polémica comenzó incluso antes del estreno. Una seguidora le pidió a Lali que no volviera a participar en proyectos que utilizaran IA. La cantante respondió defendiendo el trabajo de García y su equipo, además de destacar la oportunidad de colaborar con Santaolalla.
Después de la publicación del video, las críticas se concentraron tanto en su apariencia como en las implicaciones de utilizar herramientas generativas en una producción artística. Para algunos usuarios, la tecnología representa una amenaza para quienes viven de crear imágenes, animaciones y piezas audiovisuales.
La reacción también deja ver una tensión menos evidente: el público puede aceptar que una película imagine mundos imposibles, pero no necesariamente recibe con el mismo entusiasmo que esos mundos sean construidos mediante inteligencia artificial.
No es una distinción menor. La cultura pop siempre ha experimentado con nuevas tecnologías, desde los efectos especiales hasta la animación digital. Lo que cambia ahora es la percepción de cuánto trabajo humano hay detrás de una imagen y qué significa ese trabajo para quien la contempla.
Dos años de trabajo y los límites de la innovación
Hay un dato que complica la idea de que el videoclip sea simplemente el resultado de pedirle imágenes a una máquina. Según explicó Santaolalla, el proyecto tomó alrededor de dos años y medio de experimentos, interrupciones y pruebas con distintas generaciones de IA.
El rodaje también incluyó actuaciones reales. Lali realizó 57 tomas de baile, de las cuales solo tres llegaron al montaje final. García explicó que decidió conservar el movimiento humano en lugar de generarlo artificialmente porque hacerlo habría implicado que la película mintiera.
La contradicción resulta reveladora: una obra que utiliza inteligencia artificial para construir su universo visual también reconoce que hay elementos cuya fuerza depende de un cuerpo presente, de una interpretación y de algo que sucede frente a una cámara.
Eso no significa que la tecnología anule el trabajo del equipo. Diseñar un concepto, experimentar con herramientas, seleccionar resultados y construir una narrativa requiere decisiones creativas. Pero tampoco significa que el esfuerzo invertido garantice que el resultado conecte con el público.
Ahí está una de las diferencias entre explicar cómo se hizo una obra y convencer a alguien de que esa era la mejor manera de hacerla.

El problema no es solamente la IA
Plantear el tema como una elección entre aceptar o rechazar la inteligencia artificial impide examinar cuestiones más profundas.¿Qué trabajos se sustituyen cuando una producción recurre a imágenes generadas? ¿Qué sucede con los derechos de los artistas cuyas obras alimentan estas tecnologías? ¿Quién asume la responsabilidad por las decisiones estéticas y éticas de una pieza?
Estas preocupaciones tienen un fundamento concreto: la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estudiado cómo la IA generativa transforma las tareas y las condiciones laborales en las industrias de los medios y la cultura.
También importa la transparencia. No es lo mismo utilizar IA como una herramienta dentro de un proceso creativo que ocultar su participación para hacer pasar una imagen sintética por un registro real. En el caso de Con Vos, el uso de esta tecnología forma parte de la conversación pública sobre el proyecto; no hay motivos suficientes para afirmar que el equipo intentó engañar a la audiencia
La crítica, entonces, puede dirigirse a algo más interesante que la mera presencia de algoritmos: la decisión de utilizarlos, el lugar que ocupan en la obra y el tipo de experiencia que producen. Porque una imagen puede ser técnicamente impresionante y, aun así, no provocar la emoción que sus creadores esperaban. La novedad no siempre equivale a una experiencia artística satisfactoria.

¿Qué queremos conservar del arte?
La creación artística contemporánea no tiene por qué rechazar las herramientas nuevas para demostrar que defiende la creatividad. Tampoco necesita celebrar cada avance tecnológico como si fuera inevitablemente una mejora.
El caso de Con Vos muestra que el público no es un receptor pasivo de las innovaciones: también establece límites, expresa expectativas y discute qué considera valioso en una obra. La reacción en redes no demuestra que todo el mundo rechace la IA, pero sí que su uso puede convertirse en parte central de la recepción de un proyecto musical.
Pero el debate no termina ahí. La cuestión no es si una máquina puede generar propuestas visuales atractivas; ya sabemos que puede hacerlo. La pregunta es qué queremos experimentar cuando vemos un videoclip: una sucesión de estímulos sorprendentes, una mirada artística reconocible o la sensación de que detrás de la obra hay decisiones, cuerpos y experiencias que la tecnología no puede sustituir por sí sola.
La inteligencia artificial puede ampliar las posibilidades del arte. Pero no puede decidir, por sí misma, qué merece conmovernos. Esa sigue siendo una discusión humana.
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