jersey-seleccion-mexicana-adidas-interesante.com jersey-seleccion-mexicana-adidas-interesante.com

El jersey de la Selección Mexicana es el más vendido y pirateado del Mundial 2026

En Interesante exploramos cómo la playera del Tri reúne nostalgia, identidad, consumo, piratería y controversia.

La fila avanza despacio frente a una tienda deportiva. Un empleado sale con una caja entre las manos y alguien pregunta si llegaron tallas medianas. La respuesta dura apenas unos segundos: «Ya se acabaron». Afuera, un niño sostiene una bolsa de plástico que en su interior tiene una playera verde pirata comprada unas calles antes. Su padre la saca de la bolsa y sonríe como si acabara de encontrar un tesoro.

Durante el Mundial de 2026, Adidas informó que la camiseta verde del Tri se convirtió en la playera de futbol más vendida de todo su catálogo a nivel mundial, incluso por encima de las selecciones campeonas. Antes de que iniciara el torneo, más de la mitad del inventario de la playera local y de la tercera equipación ya se había vendido, mientras las reposiciones desaparecían en cuestión de horas. Según Kantar, México ocupa además el quinto lugar mundial en gasto destinado a camisetas de futbol, un mercado impulsado tanto por la afición local como por millones de mexicanos que viven fuera del país.

La escena podría leerse como una historia de éxito comercial. Sin embargo, basta caminar unas cuadras para descubrir otra versión del mismo fenómeno.

«Mi apoyo es para el Tri, no para Adidas»: El auge de la piratería

En Tepito, los puestos exhiben decenas de modelos idénticos a simple vista. Las diferencias aparecen únicamente en la etiqueta y en el precio. Mientras la versión oficial cuesta entre mil 999 y casi 3 mil pesos, las réplicas pueden encontrarse desde 150 pesos. Comerciantes consultados por distintos medios explican que, conforme avanzó el Mundial, la demanda de estas versiones aumentó entre familias y jóvenes que simplemente querían vestir los colores nacionales sin comprometer el gasto del mes.

Pero el precio dejó de ser la única conversación.

En redes sociales empezó a repetirse una frase con una convicción inesperada: «Mi apoyo es para el Tri, no para Adidas.» Lo que durante años había sido una compra silenciosa comenzó a presentarse como una decisión consciente. La playera pirata dejó de esconderse; aparecía en TikTok, en X y en Instagram como una forma de expresar inconformidad con una marca que, al mismo tiempo que rompía récords de ventas, enfrentaba cuestionamientos por otra historia muy distinta.

Esa historia ocurrió en Naupan, Puebla.

camiseta-tepito-maradona-fifa
La venta de camisetas no oficiales no ha parado a pesar de los decomisos valuados en más de 23 millones de pesos por parte de autoridades capitalinas en los últimos meses.

El escándalo de las artesanas de Naupan

La colección especial Artisan JSY, presentada por Adidas junto con Someone Somewhere como un homenaje a la artesanía mexicana, incorporó bordados elaborados por mujeres nahuas de la comunidad. Sin embargo, la especialista en simbología textil Tatiana Bernáldez denunció públicamente que las artesanas habrían recibido alrededor de 36 pesos por hora, mientras cada jersey se comercializaba en aproximadamente 4 mil pesos. Las críticas también señalaron que el trabajo solicitado sustituyó técnicas tradicionales de la región por puntadas industriales y que beneficios prometidos, como un seguro médico para las familias, nunca se materializaron. Hasta ahora, las autoridades federales no han emitido un posicionamiento específico sobre estas denuncias.

De pronto, el mismo escudo bordado podía representar orgullo, nostalgia o incomodidad. Todo dependía de quién lo mirara.

El uniforme recupera referencias visuales al Mundial de Francia 1998, un diseño que conecta con la memoria de toda una generación. Según Adidas y analistas del mercado, esa nostalgia explica parte del éxito de ventas. Sin embargo, también demuestra que las marcas venden recuerdos tanto como venden tela.

La identidad también se cose puntada por puntada, nunca únicamente en una fábrica.

Quizá por eso el fenómeno del jersey mexicano dice mucho más sobre el país que sobre el futbol. En una misma prenda caben la emoción de un niño que quiere parecerse a sus ídolos, el orgullo de millones de migrantes que buscan sentirse cerca de casa y la pregunta incómoda sobre quién recibe realmente el valor de aquello que llamamos identidad. Cuando el árbitro marca el inicio del partido, todos miran hacia la cancha. El uniforme, en cambio, ya llevaba mucho tiempo contando otra historia.

Las personas en redes han visto el adquirir una playera apócrifa en un acto de justicia poética y resistencia cultural frente al abuso corporativo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Send this to a friend