Spider-Man: Brand New Day es muy mala… si eres fan del cómic. Siempre caigo en el error de ver cada estreno de Marvel sobre el personaje. Esta vez lo hice por la promesa de ver a villanos entrañables del cómic como Tombstone y el Escorpión —quien ya había aparecido brevemente en la anterior entrega del superhéroe— en live action.
Los villanos que casi no salen
Al final, el primero, un mafioso albino con fuerza sobrenatural y maldad absoluta, aparece a cuadro menos de un minuto. El segundo, El Escorpión, un poco más, pero su aparición es más bien anecdótica. El actor que lo interpreta, Michael Mando, hace lo que puede, pero el guion no le da margen para construir un verdadero villano. Mando alcanzó reconocimiento internacional por interpretar a Nacho Varga en Better Call Saul, el spin-off de Breaking Bad.
Esta vez esperaba ver menos en pantalla a los odiosos personajes de Zendaya (una Mary Jane que no tiene nada que ver con la del cómic) y del otro patiño al que convirtieron en Ned Leeds, que tampoco tiene que ver nada con el de la historia original y sí con otro personaje de la saga donde Spider-Man es Miles Morales. Esa fusión de universos siempre me ha parecido desastrosa.
Demasiados chistes
También confiaba en encontrar a un Peter Parker menos estúpido y más cercano al nerd de los cómics. Ninguna de las dos cosas ocurre en Un Nuevo Día o Spider-Man: A Brand New Day. Al contrario, el humor diseñado con pinzas de cirujano para arrancar risas fáciles del público atiborrado de palomitas, que parece sentirse obligado a reírse de cualquier estupidez, domina buena parte de la película.
Hasta The Punisher acaba convertido en otro personaje más que hace chistes como si nada. Está bien que sea una película para todo el público y no para quienes tenemos cierta etapa del cómic como canon, pero espero que esta etapa se termine pronto y haya un reinicio (la verdad, lo veo complicado) y se haga una versión a la altura, como lo fue en su momento la de Sam Raimi con Tobey Maguire (aunque la tercera parte también fue una decepción…lo siento).
Quizá el del problema sea yo por añorar una época de esos cómics que ya no existe, pero ¿es mucho pedir que presenten a la capitana Jean DeWolff como la original y no una versión diferente solo por inclusión?
Quizás también sea un tema visual el que me hace acercarme al cine a ver esta etapa de Spider-Man. De niño, tenía que conformarme con las repeticiones de la primera versión live-action. En ese sentido, y gracias a los efectos especiales, sí cumple A Brand New Day. Pero hasta ahí.
La película es, en el mejor de los casos, regular; en el peor, simplemente mala. De hecho, hay una parte donde el personaje de Punisher dice algo así como «estas son cursilerías gratuitas» al referirse a cierta situación, y quiero pensar que fue un guiño de uno de los guionistas de la película para decir: «Sí, estamos escribiendo pura estupidez por que así lo pide Marvel, y haré que este personaje lo diga de forma velada». Puede ser.
Spider-Man hasta 2042
Otra inclusión forzada (ojo: hay spoliers) es la introducción de la X-Men Jean Grey con su predecible vuelta de tuerca. Quizás lo único rescatable fue el Hulk, y es mucho decir.
Desafortunadamente, para mi propia congruencia, según vi en la escena postcréditos, la siguiente película algo tendrá que ver con la gran saga Secret Wars… y ahí estaré de nuevo en el cine haciendo corajes, pero con curiosidad. Creo que imprimiré este artículo y tendré a la vista para recordarme que no debo volver a ir al cine a ver una película de Spider-Man mientras se mantenga esta versión.
El problema, es que el el showrunner de Marvel Kevin Feige ya salió a decir que está todo planeado hasta 2042 y que al menos por unos 15 años más, no habrá una reinvención de este universo.
Ahora, espero que en 2028 The Batman: Part II me quite el trago amargo, mientras veo la temporada final de Invencible.