En la Ciudad de México todavía existen lugares donde pedir un helado también significa probar un poco de la historia de la capital. Son negocios que han sobrevivido a la transformación de sus barrios, al paso de distintas generaciones y a la llegada de nuevas cadenas y tendencias.
Algunas de estas heladerías comenzaron con pequeños puestos o carritos; otras crecieron a partir de recetas familiares que pasaron de una generación a otra. Lo extraordinario es que varias acumulan cerca de un siglo de historia y una de ellas tiene antecedentes que superarían los 100 años.
De Tacubaya a Coyoacán, pasando por la San Rafael, la Nápoles y la Condesa, estas son cinco de las heladerías más antiguas y tradicionales de la CDMX que todavía puedes conocer.
1. Nevería Mi Juanita: una tradición de más de un siglo en Tacubaya
Tacubaya guarda una de las historias más interesantes de esta lista. La tradición de Nevería Mi Juanita, actualmente en manos de la familia Cuéllar, se remontaría a 1916.
De acuerdo con la historia del establecimiento recogida por medios locales, Pedro González Ramírez y Zenobia Ruiz García comenzaron vendiendo sus productos en un puesto de madera y lámina en el antiguo Mercado de la Paz.
Con el paso de los años, el negocio pasó por distintas ubicaciones de Tacubaya y continuó dentro de la familia. Esa historia generacional es precisamente una de las razones por las que hablar de una fecha exacta requiere cierta precisión: el origen de la tradición familiar no necesariamente corresponde a la apertura del establecimiento en su ubicación actual. Lo que no está en duda es su larga presencia en el barrio.

Mi Juanita también se distingue por una variedad de sabores que va mucho más allá de vainilla, chocolate o fresa. A lo largo de su historia se le han atribuido alrededor de 120 variedades, incluidas propuestas poco convencionales como mole y chicharrón, además de sabores más tradicionales.
Entre sus especialidades se mencionan el mamey y la crema de limón.
La historia oral del establecimiento también recuerda el paso de personajes como Pedro Infante, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez, Blue Demon y Chabelo.
Actualmente, Nevería Mi Juanita se encuentra en Héroes de 1810 número 21, colonia Tacubaya, alcaldía Miguel Hidalgo.
2. La Especial de París: de un carrito de madera a más de 100 años de historia
La historia de La Especial de París se remonta a 1921, cuando Domingo Lozada comenzó a vender helados desde un carrito de madera.
Su menú inicial difícilmente podría parecerse a las vitrinas llenas de opciones que encontramos en las heladerías actuales: ofrecía principalmente helado de vainilla y nieve de limón.
Aquel pequeño negocio terminó convirtiéndose en una de las heladerías tradicionales de la Ciudad de México y consiguió superar el siglo de existencia.
Su historia permite imaginar una capital muy diferente, en la que los vendedores recorrían las calles ofreciendo sus productos y la refrigeración estaba muy lejos de las facilidades actuales.
Hoy, pedir vainilla o limón tiene un atractivo adicional: son sabores relacionados con los primeros años del negocio.
La Especial de París se encuentra actualmente en Av. Insurgentes Centro 117-B, colonia San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc.

Foto: especial
3. Helados Siberia: tradición desde los años 30 en Coyoacán
Coyoacán es uno de los barrios de la capital más relacionados con el paseo, las plazas y las nieves. Entre sus establecimientos tradicionales destaca Helados Siberia.
El propio negocio sitúa sus orígenes en la década de 1930 y utiliza la referencia “desde 1930” como parte de su historia.
Esa precisión es importante: aunque existen referencias consistentes sobre su larga tradición en Coyoacán, resulta más prudente hablar de sus orígenes en los años 30 que establecer 1930 como una fecha documental de fundación sin matices.
Lo que sí resulta evidente es que Siberia forma parte desde hace décadas del paisaje gastronómico de Coyoacán. Generaciones de visitantes han convertido el ritual de comprar una nieve o un helado y caminar por el centro de la zona en parte de la experiencia del barrio.
Su permanencia también resulta especialmente llamativa en un lugar donde actualmente existe una enorme oferta de heladerías, cafeterías y establecimientos dirigidos al turismo.
Helados Siberia se encuentra en Miguel Hidalgo 6, San Lucas, Coyoacán, a unos pasos del centro de Coyoacán.

4. Chiandoni: el italiano que cambió el ring por los helados
Entre todas las historias de esta lista, la de Chiandoni probablemente tenga al fundador más peculiar.
Pietro Chiandoni era italiano y antes de dedicarse a los helados tuvo una vida relacionada con el boxeo y la lucha. Finalmente encontró otra actividad que terminaría convirtiendo su apellido en parte de la historia gastronómica de la capital.
Los antecedentes de la heladería se remontan a 1939. Después de pasar por distintas etapas y ubicaciones, el negocio terminó estableciéndose en la colonia Nápoles.
Chiandoni conserva parte del encanto de las antiguas heladerías, tanto por su ambiente como por una carta donde aparecen sabores que llevan décadas formando parte de este tipo de establecimientos.

Entre los sabores asociados con su tradición se encuentran pistache, elote, zapote, guanábana y cajeta.
Su historia también refleja otro aspecto de la gastronomía capitalina: la influencia de los migrantes que llegaron a México con sus propias técnicas y terminaron adaptándolas a ingredientes y gustos locales.
Actualmente, Chiandoni se encuentra en Pensilvania 255, colonia Nápoles, alcaldía Benito Juárez.
5. Nevería Roxy: 80 años de historia en la Condesa
La última parada nos lleva a la colonia Condesa.
Nevería Roxy abrió en esta zona de la Ciudad de México en 1946, de la mano de Carlos Gallardo y María Luisa Rubio, después de una experiencia previa relacionada con el negocio en Guadalajara.
María Luisa participaba en la preparación de nieves, helados y mermeladas, mientras Carlos atendía el establecimiento.
Ocho décadas después, Roxy continúa siendo uno de los negocios clásicos de la Condesa.
Y 2026 es un año especial para su historia: se cumplen 80 años de su apertura en la Ciudad de México.
La permanencia resulta todavía más significativa si se considera cuánto ha cambiado la Condesa durante ese periodo. Mientras alrededor surgieron restaurantes, bares, cafeterías y conceptos gastronómicos de todo tipo, Roxy conservó buena parte de la identidad de las antiguas fuentes de sodas y neverías.

Además de nieves y helados, su oferta incluye clásicos como malteadas, banana split y bebidas preparadas. Entre sus sabores más representativos destaca el mamey, además de opciones elaboradas con frutas como chicozapote.
La sucursal histórica de Nevería Roxy está en Fernando Montes de Oca 89, colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc.
¿Cuál de las heladerías más antiguas de la CDMX tiene más años?
Después de revisar estas historias, responder esa pregunta requiere algunos matices.
Mi Juanita tiene antecedentes que se remontarían a 1916, aunque es importante diferenciar el comienzo de la tradición familiar de la apertura del establecimiento actual. La Especial de París, por su parte, cuenta con una historia que se sitúa en 1921, mientras que Siberia ubica sus orígenes en los años 30, Chiandoni en 1939 y Roxy abrió en la Condesa en 1946.
Por eso, resulta más preciso hablar de cinco de las heladerías más antiguas de la CDMX que intentar establecer un ranking definitivo.
Lo verdaderamente extraordinario está en otra parte.
Cada una ha sobrevivido a una ciudad distinta de aquella en la que nació. Han cambiado las calles, las colonias, los clientes y hasta la manera de consumir un helado, pero estos negocios consiguieron permanecer.
Detrás de sus mostradores hay recetas heredadas, historias familiares y recuerdos de varias generaciones.
Y quizá ahí esté el ingrediente que ninguna heladería nueva puede replicar: el sabor de llevar décadas formando parte de la Ciudad de México.
