Una película mexicana, después una peruana, una colombiana, una brasileña y otra guatemalteca. Todas fueron creadas para una pantalla más alta que ancha y esta semana compartirán algo más: formar parte de la Selección Oficial 2026 del Tijuana Vertical Film Festival.
Del 3 al 5 de septiembre, Tijuana reunirá producciones de distintos lugares del mundo. Australia, España, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Turquía, Francia, Italia, Corea del Sur, Japón, India y Vietnam aparecen en el programa. Sin embargo, la presencia de México, Perú, Colombia, Brasil y Guatemala permite observar otro movimiento: Latinoamérica también está comenzando a experimentar con el cine vertical.
No significa que exista todavía una industria regional alrededor del formato. Precisamente ahí está lo interesante. Los creadores están llegando mientras sus reglas todavía se están escribiendo.
México encabeza la presencia latinoamericana
México tiene la representación latinoamericana más amplia de la selección publicada por el festival. El 3 de septiembre aparece Fortunas, dirigida por Splas Morales Albarrán y Diego Mendoza, además de Una parrilla muy Rraticobundo, de Bastian Pascal.
Para el 4 de septiembre están programadas Las monjas demoniacas. Del Guaycura y Bajo la sombra del enemigo, ambas bajo la dirección de Jorge Raúl Arellco; Magia vs Aliens, de Elizabeth Rosalia y Laveaga Salgado; y Museo de las cosas, de Victor Puga.
El último día se suman Nahuales, de Alejandro Cervantes; Construir, mantener y lanzar, de Víctor Manuel González Bucio; Qué le dirías a tu niño interior, de Ever Prado Benítez; y La fosa cubital, de Jared Jacobsen.
Es un crecimiento que Hamlet Rubio, director del Tijuana Vertical Film Festival, ha observado desde dentro.
“Hasta este año ya hay más participación de tijuanenses en cinematografía”, explicó en entrevista con Interesante. También señala que la categoría mexicana ha comenzado a recibir trabajos provenientes de diferentes partes de la República.
Perú, Colombia, Brasil y Guatemala también miran en vertical
La selección amplía el mapa fuera de México. Perú participa con El regalo y El intruso, de Luis A. Castañeda, además de Consuelo, dirigida por Víctor Mendoza.
Desde Colombia llegan Puestos Permanentes, de Juan José Quintero, y Abrir la puerta, de Riccardo Gabrielli. Brasil está representado por Roto, de Felipe Valerio, mientras que Guatemala aparece con Cachorro arcoiris, de Jeffree Carvajal. Son obras que compartirán programación con producciones europeas, asiáticas, australianas y estadounidenses.
Esa internacionalización forma parte de la evolución que Rubio ha visto desde que comenzó a involucrarse con el formato. En las distintas ediciones, explica, el festival ha invitado a artistas de países como Argentina, Italia, España y Estados Unidos como jurados y expositores.
“Cada año llegan materiales de todas partes del planeta”, señala.
Del video para TikTok a buscar un lenguaje propio
La diversidad geográfica importa, pero el cambio también puede verse en las películas. Rubio recuerda que en 2022 gran parte del material recibido tenía una estética mucho más cercana al contenido amateur de TikTok. Cinco años después, asegura, la situación es diferente.
“Ahora en la actualidad, después de cinco años, no hay nada parecido a TikTok”, afirma. “Todo es más profesional, bien editado, bien creado, con técnicas que no están escritas”. Esa última parte explica el verdadero experimento.
El cine vertical todavía no posee el siglo de convenciones visuales que acompañan al horizontal. Los creadores tienen que resolver de otra manera el espacio, los planos generales, los movimientos y hasta el ritmo.
Rubio lo experimentó al intentar utilizar herramientas tradicionales de preproducción para trabajar posteriormente en 9:16. Al momento de filmar, recuerda, surgía un “choque psicológico” porque la imagen ya no tenía espacio hacia los costados y debía construirse de arriba hacia abajo.
Tijuana quiere conectar una comunidad que todavía está naciendo
La quinta edición del festival tendrá actividades durante tres días. De acuerdo con la programación compartida por el TJVEFF, las proyecciones comienzan el 3 de septiembre en Casa de la Cultura Tijuana; continúan el 4 de septiembre, y el tercer bloque llegará el 5 de septiembre a Café Praga/PCBC.
Además, esta edición incorpora una categoría de Mejor Cortometraje con Inteligencia Artificial, junto con las competencias de película vertical internacional, mexicana y contenido para redes sociales.
Para Rubio, el siguiente paso tampoco termina en Tijuana. Durante la entrevista habla de la relación que el festival ha construido con Los Ángeles y de proyectos de jóvenes mexicoamericanos interesados en producir contenido vertical entre ambas ciudades.
“El algoritmo está transformando la cultura”, resume.
Quizá sea demasiado pronto para hablar de una industria latinoamericana del cine vertical. Pero la Selección Oficial 2026 permite observar algo anterior y, posiblemente, más importante: sus primeros puntos de conexión.
México, Perú, Colombia, Brasil y Guatemala ya están mirando hacia la misma pantalla. Y mientras el lenguaje vertical continúa buscando sus reglas, Latinoamérica tiene la oportunidad de participar en su construcción en lugar de esperar a que alguien más las escriba.