Las razones para ver Amores Materialistas: Lo que debes saber

El estreno en cines de esta semana: Amores materialistas sigue a Lucy (Dakota Johnson), la casamentera estrella de Adore, empresa de lujo especializada en encontrar pareja para neoyorquinos adinerados. Sin embargo su posición se pone en riesgo cuando conoce a Harry (Pedro Pascal), epítome del soltero ideal con el que comienza a salir, y se encuentra con su ex John (Chris Evans), un actor sin suerte que trabaja como camarero y vive con dos roomies. Aunque el tráiler evoca una comedia romántica de fórmula, te damos cinco razones para ver el segundo filme de Celine Song.

Amores Materialista se trata del segundo largometraje de la dramaturga vuelta cineasta Celine Song. Foto: EFE

5 razones para ver Amores materialistas

En primera instancia porque se trata del segundo largometraje de la dramaturga vuelta cineasta Celine Song. ¿Quién es Celine Song? La directora de Vidas pasadas, esa historia romántica que cuenta el reencuentro, muchos años después, entre Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia separados porque la familia de ella emigró de Corea del Sur. Sin embargo se reencuentran 20 años después para toparse con la realidad del amor y el destino cuando él viaja a Estados Unidos para visitarla y ella, casada, se derrumba tras su visita en los brazos de su esposo que ha comprendido, sin entender el idioma, toda la conexión que hay entre Nora y Hae Sung.

Celine Song, otra vez directora y guionista, se adentra en las complejidades y los desafíos de las relaciones. Y lo hace a partir de una perspectiva madura sobre las citas y el amor que mantiene los pies en la tierra a pesar de tener el eje en la fantasía romántica entre Harry y Lucy. Y es que la historia del hombre acaudalado, guapo y encantador que paga cuentas en restaurantes de lujo como si, que vive en un ático sobrevaluadísimo y tiene la vida resuelta, en contraposición con el actor que malvive con su sueldo de camarero y no puede salir del hoyo no es más que un retrato de la brecha económica tan abismal que se vive en Nueva York, un espejo de cualquier brecha económica a final de cuentas.

Es una clásica película romántica con un infalible triángulo amoroso, pero también una historia inteligente. Foto: Universal.

Celine Song se inspiró en su propia experiencia como casamentera, empleo que tuvo cuando trataba de forjarse una carrera en el difícil mundo del teatro. De ahí su ojo perspicaz para abordar los aspectos transaccionales de la pareja y la mercantilización de ciertos atributos sin caer en lo simplista a pesar de partir de obviedades.

La música. El score de Daniel Pemberton es usado con sutileza por la directora. Pemberton, autor de las bandas sonoras de filmes como los tres Spider-Man de Marvel animados (incluido el que se estrenará), Los chicos malos, Enola Holmes y continuación, o Eddington, a punto de estrenarse, tuvo una inclinación melancólica en su composición. Además, se incluyen canciones como “Manhattan”, de Cat Power; “Big Time Nothing”, de St. Vincent; “But Beautiful”, de Bill Evans and Stan Getz; “Sweet Caroline”, de Neil Diamond; “Le Temps De L’Amour”, de Françoise Hardy; “I Guess The Lord Must Be In New York City”, de Harry Nilsson; “Oh! Sweet Nuthin!”, de The Velvet Underground; “That’s All”, de Baby Rose; “My Baby (Got Nothing At All)”, de Japanese Breakfast –la de los créditos–, o “In Spite of Ourselves”, de John Prine e Iris DeMent. 

Dakota Johnson se pone romántica. Foto. EFE

El reparto. Dakota Johnson, Chris Evans y Pedro Pascal están muy bien en sus papeles. Cada uno muestra tanto ternura como miedo y fragilidad ante las situaciones que enfrenta, sea la desilusión de Lucy, el cuestionamiento sobre su inutilidad por parte de John o la inseguridad de Harry. Son estos precisamente los temas centrales de la película.