Durante años, las conversaciones sobre IA parecían ocurrir lejos de las redacciones reales, encerradas en conferencias técnicas o laboratorios corporativos. Ahora aparecen en lugares mucho más concretos: grupos de WhatsApp entre editores, juntas creativas, salas de podcast y escritorios donde alguien intenta terminar una nota antes de las seis de la tarde.
Según Reuters Institute, más del 75% de los medios digitales ya experimentan con herramientas de inteligencia artificial generativa en procesos editoriales o de producción. Y aun así, la pregunta importante sigue siendo extrañamente sencilla: ¿qué partes del trabajo todavía necesitan una mirada humana?
Esa tensión atraviesa el encuentro “Periodismo con Inteligencia Artificial”, organizado por Interesante y la Universidad de la Comunicación para el 4 de junio de 2026 en Ciudad de México. No se planteó como una conferencia solemne, sino como un conversatorio donde la experiencia pesa más que la teoría. Los organizadores pidieron a los participantes hablar desde casos reales, errores concretos y herramientas que ya usan todos los días.
Quizá por eso la lista de temas suena menos futurista y más íntima. Hablarán de velocidad contra profundidad, de transparencia en contenidos hechos con IA y de cómo TikTok cambió la forma en que la Generación Z consume información. Pero debajo de cada tema aparece otra preocupación: cómo conservar una voz propia cuando las máquinas ya pueden imitar casi cualquier tono.
El valor de la mesa: Diversidad de miradas frente al algoritmo
Ninguno de los ponentes llega desde el mismo lugar, y es precisamente en esa diversidad donde se encuentran las respuestas más interesantes.
Por un lado, Alejandra Villegas Ulloa, editora de Dónde Ir y especialista en SEO, convive diariamente con las reglas de juego de los motores de búsqueda, descifrando cómo los algoritmos deciden qué contenido merece aparecer primero en las pantallas de millones de personas. A su lado, Arturo J. Flores, escritor y experto en storytelling, se enfrenta al reto de construir historias con alma y profundidad en formatos digitales donde la atención del usuario se disputa en cuestión de segundos. La mesa también cuenta con la perspectiva de Cristina Salmerón, directora editorial de Chilango, quien aporta el rigor de las grandes ligas del periodismo tras su paso por medios globales de la talla de The Washington Post y Vanity Fair.
Por otra parte, la visión estratégica de mercado llega con Armando Monsiváis, quien trabaja en la intersección de las campañas masivas, el branding y la automatización para marcas transnacionales como PepsiCo, Heineken y BBVA. En ese mismo ecosistema digital, Rebeca Ballesteros entiende a la perfección algo que a muchas redacciones tradicionales todavía les cuesta aceptar: que hoy en día, a través de su TikTok Crema de Cilantro, una cámara vertical y una voz auténtica tienen el poder de construir comunidades enormes en cuestión de semanas.
La conversación estará guiada y conectada por Alejandro Mancilla, editor y periodista que ha transitado por cabeceras emblemáticas como GQ, Vice y Vogue. Su papel como moderador será clave para desmenuzar cómo las redacciones cambiaron drásticamente de ritmo mientras la inteligencia artificial comenzaba a colarse silenciosamente en cada proceso editorial.
El secreto a voces, la IA y el periodismo ya están unidos
OpenAI reportó en 2025 que ChatGPT supera los 400 millones de usuarios semanales. Adobe, por su parte, confirmó que las herramientas generativas ya forman parte cotidiana de flujos creativos en diseño y marketing. Los números impresionan, pero la imagen más clara aparece en otro lado: un grupo de estudiantes entrando al patio con café en mano mientras escuchan discutir si una máquina puede narrar con profundidad emocional.
Porque la discusión ya no gira alrededor de si la IA va a entrar al periodismo. Entró hace tiempo. La verdadera diferencia aparece en cómo cada persona decide usarla.
“Las herramientas aprenden rápido; la sensibilidad humana sigue tomando más tiempo.”
Esa frase podría resumir el espíritu del encuentro. Interesante incluso lo plantea con claridad en su guía para expositores: utilizan prompts y estructuras editoriales para trabajar con inteligencia artificial, pero conservando “el criterio y el elemento humano del periodista o creador”.
Tal vez el futuro del periodismo no se parezca a una redacción silenciosa llena de robots. Tal vez se parezca más a ese patio en la Roma Norte, donde alguien pregunta algo incómodo mientras otro intenta responder sin dejar de sonar humano.