El gran guerrero (Chief of War) es la gran y ambiciosa apuesta que Jason Momoa no solo protagoniza, sino que también dirige y produce. Esta serie estrenada apenas el primero de agosto en la plataforma Apple Tv+, ha causado expectación a pocos días de su estreno y no es para menos, porque se trata de un proyecto que quizás definirá el futuro de las grandes producciones de Apple TV+ y sobre todo, la carrera de Momoa como director.
El gran guerrero, que es una historia co-creada por el mismo Jason Momoa y por Thomas Pa’a Sibbett, narra la unificación y colonización de Hawái desde una perspectiva local y nativa, y en ese sentido, es reconocible y loable la misión del actor de Aquaman y Game of Thrones en recurrir a un relato en el que se siente afín culturalmente hablando.
«Crear, escribir, resolver problemas y después hacer todo eso delante de la cámara para el personaje. No puedo pensar en otra cosa que me haya requerido tanto, lo he puesto todo, mi alma, porque no es un personaje de ficción, es una historia real para mí y la responsabilidad es mayor», aseguró el actor en una entrevista en el show televisivo canadisne Etalk.
Sin embargo, la pasión y la entrega no le alcanzan a Momoa, y hay que decirlo, El gran guerrero se trata de una serie que gustará solo a quienes son fans del actor, pero no alcanza las cotas de magnificiencia heróica que se requieren para cautivar al público, que se puede hasta sentir incómodo y poco identificado de ver el primer capítulo con Momoa en taparrabos hablando todo el tiempo en hawaiano (un dilecto ōlelo Hawai’i) y saber que lo hará toda la serie. Y sí, se vale que en un afán de ser realistas los productores sean lo más purista posible y relaten su historia en un idioma local, pero no deja de ser un recurso inncesario, y exraña que no hayan usado el inglés como tantas y tantas series sobre vikingos o nativos en los que apenas y se sugerían dichos dialectos en algunos momentos clave, para que todo fluyera de forma más, digamos, hollywoodense (como sí lo hizo Lilo & Stich, con todo y que los tacharon de conservadores).
Para desdicha de Trump y sus fállidos aranceles, El gran guerrero tuvo locaciones no solo en Hawái, sino también en Nueva Zelanda, lo cuál era lógico dado que en la famosa isla paradisiaca que es parte de Estados Unidos, los paisajes y recursos son más bien limitados. Pero de eso no tenemos queja: la dirección de arte y las tomas son espectaculares; los paisajes nativos le hacen justicia una historia que pretende ser épica y que al menos de arranque en dos primeros episodios, se queda corta. Y no es un tema de dinero, una serie como Dexter: Resurrection se debe hacer con 10 veces menos recursos, y es más exitosa en cuanto a narrativa y puesta en escena.
Y es que aunque Momoa tiene experiencia como héroe de acción y gran comunión con el mar (después de todo, fue el mítico Aquaman en ya muerto universo DC pre-Gunn), la serie en la que ha puesto todo su empeño, no tiene de entrada, los alcances que la puedan convertir en un clásico universal. Y es que desafortunadamente, los registros heróicos de Momoa son bastante limitados y ni siquiera la escena fuerte inicial —con la que deberia convencernos a quienes no confiamos mucho en su talento para dirigir y actuar— nos atrapa ni tantito. La secuencia, presenta al rudo y valeroso personaje interpretado por Momoa: Ka’iana, luchando bajo el agua contra un tiburón que no ofece resistencia ni emoción, y desde ahí, nos damos cuenta de que la trama es tan poco emocionante como los recursos histriónicos de Momoa, que no se cansa se hacer los mismos gestos condescencientes que quizás en películas de humor infantil como la popular Minecraft funcionen al 100%, pero que en este tipo de contenido como guerrero salvaje, fracasa.
De que trata El gran guerrero
De la trama, no nos podemos quejar tanto: el juego de poder y lucha alrededor están bien escritos y el conflicto en el que el Jefe Kahekili (el actor neocelandés Temuera Morrison) orilla al personaje de Momoa a conquistar la vecina Oahu, es dramático y eficiente. La intriga, digna (o eso pretende) de series como Fundacion o Game of Thrones está bien lograda, pero se queda en eso: en buenas intenciones, y parece más una telenovelas con momentos de acción a medias y con el tema de la colonización occidental como eje, problemática que no aporta elementos novedosos y radicaliza a los villanos y a los héroes sin tonos intermedios ni matices.
La banda sonora compuesta por Hans Zimmer y James Everingham es otro de los puntos fuertes, así como el elenco que se suma a esta propuesta egocéntrica hecha para lucimiento de Momoa, y quizás para impresionar a su suegro, el cantante guatemalteco Ricardo Arjona, padre de su novia Adria Arjona.
El cast de El gran guerrero
La serie cuenta con un reparto en su mayoria polinesio, encabezado, claro, por Momoa, quien interpresta al mencionado Ka’iana, un guerrero que se rebeló contra Kamehameha en el año 1795; al lado del actor, destacan Luciane Buchanan, Temuera Morrison, Te Ao o Hinepehinga, Cliff Curtis, Kaina Makua, Moses Goods, Siua Ikale’o, Brandon Finn, James Udom, Mainei Kinimaka y Te Kohe Tuhaka.
¿Vale la pena El gran guerrero?
Para los fans de las series de acción que no se complican mucho la vida y que les pareció bueno el final de Game of Thrones, sí. Después de todo, la crítica no se pone de acuerdo, pero al público masivo sí le ha gustado la oferta ligera y bien producida de Momoa semi-desnudo en cada escena. Y tampoco es que sea una serie vacia, cuenta con la necesaria dosis de tensión y una cantidad de personajes que conforman una trama interesante pero no bien cimentada. Sin embargo, si las expectativas son altas, la serie se queda corta en alcanzar esa cuota épica que el gran público, sobre todo el exigente, requiere ante la avalancha de series en las que las competitivas plataformas de streaming ponen toda su fe.