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Las claves para entender a Bukele: Lo bueno, lo malo y los daños colaterales

Las claves para entender a Bukele: Lo bueno, lo malo y los daños colaterales

  • Para muchos, Nayib Bukele es “el dictador más cool del mundo”. Para otros tantos, un personaje que está rompiendo paradigmas y revolucionando una región que parecía estar en el olvido.
Reunión del presidente Sánchez Cerén con el alcalde de San Salvador

Para muchos, Nayib Bukele es “el dictador más cool del mundo”. Para otros tantos, un personaje que está rompiendo paradigmas y revolucionando una región que parecía estar en el olvido.

La irrupción de Nayib Bukele en el panorama sociopolítico de América Latina —desde su ascensión a la presidencia de El Salvador el 1° de junio de 2019—, tomó por sorpresa a medio mundo. Desde el principio, Nayib Bukele —cuyo nombre en árabe significa “ángel”— ha jugado un poco borde del precipicio, apostando por lo que considera un nuevo orden y por capitalizar lo que entiende, será el futuro de la economía, jugando a las cartas con bitcoins (y dólares) sobre el tablero, mientras proclama la consigna: “El Salvador está renaciendo” y presume encuestas en las que nueve de cada diez salvadoreños aprobaban su gestión (al menos hasta el año pasado).

Pero, ¿qué está haciendo y qué ha hecho este político salvadoreño, quien asegura en su cuenta de X que más que un presidente es un “Philosopher King”? A continuación, te presentamos algunas claves para entender los alcances y retos del recientemente reelegido  —para un segundo mandato— presidente centroamericano.

Bukele y la nueva sociedad

En la reciente película danesa bautizada en Estados Unidos como The Promised Land, el actor Mads Mikkelsen interpreta a un ambicioso y visionario personaje que pretende instalar una nueva colonia en terrenos deshabitados de la Dinamarca del siglo XVIII. La idea: poblar el reino de ciudadanos con distintas habilidades que aporten sus conocimientos y especialidades para conformar una nueva sociedad. Y bueno, esta especie de apropiación de cerebros y capital humano, es parecida a la que Bukele acaba de emprender en días pasados, al convocar a profesionistas extranjeros cualificados en diferentes áreas —ciencia, filosofía, arte, tecnología, etc.— a su país, con el fin de que sus cualidades contribuyan a su desarrollo, prometiéndoles grandes prestaciones tributarias, traslado familiar e incluso un pasaporte salvadoreño y el poder de votar. Sí, esta polémica propuesta está disponible para 5,000 candidatos extranjeros que quieran unirse a la causa de Bukele, mudarse a aquél país, acostumbrarse a comer pupusas y volverse ciudadanos salvadoreños. Sin embargo, a su alrededor,  Bukele no suele ver mucho que digamos, y ha guardado un silencio (un “solitario silencio”, titula el diario argentino Perfil) ante la reciente incursión ilegal de fuerzas especiales de Ecuador a la Embajada mexicana. Hasta el momento, el mandatario salvadoreño no se ha pronunciado al respecto.

Con “B” de Bukele y de Bitcoin

Desde el pasado 7 de septiembre de 2021, El Salvador se rige bajo La Ley Bitcoin, una jugada kamikaze que sin embargo, posicionó a Bukele y lo erigió como el tentativo Prometeo digital que muchos esperaban (y que apareció desde una región improbable) y generó grandes expectativas. El movimiento si bien le otorgó cierto estatus y mucha proyección, también le generó grandes críticas y algunos descalabros, como el de la malograda Bitcoin City, megaproyecto que nunca despegó. También en 2021, Bukele comenzó a plantear que la deuda externa de El Salvador podría negociarse con esa moneda digital, pero tras el reciente nerviosismo financiero que tuvo su epicentro en Europa a finales de 2023, la medida tampoco prosperó. Hace poco, el mandatario reveló en su cuenta de X, una nueva iniciativa que —supuestamente— haría que el gobierno salvadoreño ahorre 288 millones de dólares.“Hoy hemos lanzado la oferta de recompra de nuestra deuda externa, que tiene vencimiento desde el 2025 hasta el 2029” ,fue el mensaje, “todos los que posean bonos de la República de El Salvador pueden acceder a esta recompra pública y voluntaria”. El objetivo sería posible por medio de la adquisición de bonos que, como lo indica su tuit, vencen entre 2025 y 2029, y la operación concluirá el lunes 15 de abril a las 5 de la tarde hora de NYC.

Según un artículo de Financial Times, El Salvador ha ingresado nuevamente al mercado global de deuda con una emisión de bonos por mil millones de dólares, que podrían ver aumentado su interés del 9.25% si el país no mejora su calificación crediticia o alcanza un acuerdo con el FMI antes de octubre de 2025. Esta operación es vista como un intento arriesgado por parte del gobierno salvadoreño para aplazar sus problemas financieros sin resolver las cuestiones subyacentes, en medio de una situación económica precaria y negociaciones estancadas con el FMI.

El Salvador continúa explorando estrategias financieras audaces bajo la administración de Nayib Bukele, desde la adopción de Bitcoin hasta recientes intentos de manejar su deuda externa. Estas políticas, pese a generar tanto apoyo como crítica, subrayan un enfoque innovador pero arriesgado en un intento por estabilizar y fortalecer la economía del país en un contexto global incierto.

El lenguaje incluyente excluído del panorama

¿Qué tienen en común Javier Milei, el presidente electo de Argentina y Nayib Bukele? Además de que algunos medios los incluyen a ambos entre los trebejos  del cajón donde guarda sus piezas la nueva derecha (junto a Donald Trump), temas como el lenguaje inclusivo dentro de la administración pública, fueron excluidos en de ambos gobiernos, lo que sin duda representó un golpe para la agenda progresista. Nayib Bukele ordenó tajantemente que se excluyera de los programas de la educación pública cualquier atisbo de la perspectiva de género. «Confirmado: todo rastro de la ideología de género lo hemos sacado de las escuelas públicas», indicó en sus redes sociales el ministro de Educación, José Mauricio Pineda. El asunto significó para muchas voces, un retroceso y un atentado contra muchas libertades conseguidas por movimientos feministas y de derechos humanos. Bukele ya había declarado su rechazo al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo, narrativa que sumada al destierro de los compañeres, dejó una ola de fúricas protestas de furibundos grupos activistas que a la fecha, no se acallan.

En su reciente artículo, El País informa que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha retirado la perspectiva de género del currículo en las escuelas públicas del país. Bukele justifica su decisión argumentando que no permitirá «esas ideologías en los colegios», una medida que ha generado fuertes críticas de feministas y activistas de derechos humanos. Esta política refleja las posturas conservadoras del mandatario y se implementa en un contexto de apoyo popular significativo, tras su reelección con el 84% de los votos. Esta decisión forma parte de las políticas más amplias y controvertidas que caracterizan su gobierno.

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Las políticas de Javier Milei y Nayib Bukele reflejan un enfoque conservador que ha limitado el uso de la perspectiva de género en espacios públicos y educativos, movimientos que han resonado en fuertes críticas y protestas por parte de grupos activistas. Estas acciones, alineadas con otros líderes de la nueva derecha, sugieren una tendencia hacia políticas más restrictivas en cuanto a derechos conseguidos por movimientos feministas y de derechos humanos.

El régimen de excepción

Al contrario de la criticada y malinterpretada política de ‘abrazos no balazos’ del gobierno mexicano, los vecinos del sur aplicaron una figura llamada Régimen de Excepción, una herramienta legal a la que El Salvador ha recurrido para detener a más de 75,000 sospechosos —hasta el último corte a inicios de años— de supuestos vínculos con pandillas y de ese modo, socavar la violencia desatada.El término jurídico-penal “asociación delictuosa”, nunca estuvo mejor representado con esta medida aprobada desde marzo de 2022 y recientemente ratificada y extendida por 30 días más a partir del pasado martes 9 de abril. Para aplicar esta instancia acusada de fascista, Bukele decidió suspender las garantías constitucionales y con ello, darle “todo el poder” (como canta el grupo mexicano Molotov) a las fuerzas policiacas, para hacer detenciones provisionales (sin el aval de un juez), un poco al estilo de Judge Dredd, el policía del cómic de ciencia ficción.

Pero el problema es que aún no llegamos a esas instancias futuristas, y esta especie de purga que se dio justo cuando el gobierno intentaba hacer un pacto con las pandillas tuvo resultado: una avalancha de críticas. Lo cierto es que las estadísticas oficiales (según la CNN) registraron que el 2023, posterior a la aplicación  fue el más tranquilo en mucho tiempo en la historia de El Salvador. Aunque lo malo: según la oposición salvadoreña y muchos grupos de activistas, la medida se trató de una violación sistemática de los derechos humanos que ha dejado cientos de personas torturadas, encarceladas injustamente y tristemente, muchas vícitimas mortales que no eran ni mara salvatruchas ni tampoco parte de las pandillas MS-13. Daños colaterales, les dicen.

Innovación o Inestabilidad: El Doble Filo de las Políticas de Bukele

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, se enfrenta a un futuro incierto con políticas que desafían las convenciones. Por un lado, su adopción del Bitcoin y la invitación a profesionales extranjeros podrían revitalizar la economía salvadoreña, atrayendo inversiones y conocimientos globales. Sin embargo, sus políticas también podrían aislarlo internacionalmente y exacerbar las tensiones internas debido a su enfoque autoritario y la exclusión de perspectivas progresistas como la de género. Esto plantea dos futuros posibles: uno donde El Salvador emerge como un centro de innovación tecnológica y financiera, y otro donde la polarización y el descontento social profundizan la inestabilidad política y económica.

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