Nobody 2: «Divertida, sangrienta y tierna», dice su protagonista

El éxito inesperado de Nobody, una película sobre un asesino que oculta su verdadera identidad tras la facha del ciudadano promedio Hutch Mansell, provocó que se pensara en una continuación. No era para menos: la película casi cuadruplicó su presupuesto de 16 millones durante su paso por los cines del mundo y dio un respiro a Hollywood al recaudar en taquilla 57 millones de dólares. Recogimos las declaraciones que los involucrados enviaron a los medios, incluyendo Interesante.

Un asesino frlki más denso de Dexter. Foto: EFE

Nobody 2 inicia cuatro años después de que Hutch Mansell enfrentara a la mafia rusa sin darse cuenta. Hutch mantiene una deuda de 30 millones de dólares con la organización criminal, la cual va saldando con una interminable serie de asesinatos a matones internacionales. Solo que ahora su esposa, Becca (Connie Nielsen), y sus hijos conocen su verdadera identidad.

Bob Odenkirk, conocido por su papel de Saul Goodman en la serie Breaking Bad y su spin-off Better Call Saul, es el protagonista (y uno de los productores) de esta saga. “Al final de la primera película conocíamos la naturaleza violenta de Hutch, sus habilidades y su conexión con agentes secretos importantes y malvados, así que necesitábamos trabajar con eso. Hemos creado un personaje que, en secreto o no tan secreto, disfruta dando una paliza a los demás. Está feliz de hacer este trabajo y tiene una razón para ello”, contó el actor en declaraciones compartidas por la distribuidora.

Agregó: “Nobody 2 es una película más grande, y ha sido un trabajo más grande. Tuve una responsabilidad extra intentando que la historia funcionara, y simplemente hay mucho más. Hay más combates, más personajes, más historia; hay más de todo”. El resultado, dijo Odenkirk, es una película “poderosa, divertida, sorprendente, descontrolada, sangrienta y tierna”.

Ahora bajo la dirección del indonesio Timo Tjahjanto, un experto en el cine de terror y de acción, la secuela tenía que ser cautivadora y mantener el suspenso. De acuerdo con Marc Provissiero, otro de los productores, decidieron tomar el reto. “Creamos temas en torno al equilibrio entre la vida laboral y personal. Incluso con el trabajo que desempeña Hutch, aún tiene que volver a casa con su familia. Eso le da a la historia una relevancia universal”.

Después de Saul Goodman, sin duda estamos ante el personaje más popular del actor. Foto: EFE

Profundizar en la dualidad de Hutch y los dos mundos que habita resultó emocionante para el guionista Derek Kolstad. “Me encantó ver qué le sucede a Hutch cuando regresa a su antigua vida, donde se siente más cómodo, mientras intenta vivir, lo mejor posible, su vida actual con su familia. Hemos oído hablar de él, hemos visto quién es y apenas ahora nos estamos haciendo una idea de quién será. Hutch no quiere que sus hijos se conviertan en él, tal como su propio padre buscó lo mismo”.

Y cuando la dinámica familiar mantiene alejada a la familia, pues Becca, la esposa, es una agente inmobiliaria que se la pasa fuera de casa, y Sammy (Paisley Cadorath) y Brady (Gage Munroe), los hijos, tienen sus propias ocupaciones, Hutch quiere unir a la familia. Y, cual aquella icónica comedia ochentera Vacaciones, no se le ocurre otra cosa que replicar el viaje de vacaciones familiar que tuvo en su infancia y los lleva a a Plummerville, un enorme balneario de un pequeño pueblo.

Acción y muchos balazos en esta gran secuela. Foto: Universal.

Pero aunque prometió tomarse un respiro de su violenta chamba de asesino al estilo de John Wick, las cosas se salen de control cuando un incidente con un guardia de seguridad hace que Hutch explote y llame la atención de un grupo criminal local.  

“En parte debido a su propia ira y comportamiento reaccionario, Hutch encuentra la oscuridad en este pueblo… o la saca a la luz”, explica Odenkirk.

Para la primera película, Odenkirk dedicó dos años a ponerse en la mejor forma de su vida para interpretar a Hutch, y esta vez quiso ir aún más lejos, encarnando la fisicalidad de un hombre que usa su cuerpo como arma a tiempo completo. “Aunque soy mayor, pude realizar peleas más extensas y más movimientos en esta obra –dijo Odenkirk–. Una de las inspiraciones para hacer esto fue Jackie Chan. Cuando mis hijos eran pequeños, a mi hijo en particular no le gustaban las películas. Eran demasiado largas. Pero vio a Jackie Chan en Police Story (1985) y le encantó. Es tierna y simpática, y las acrobacias son geniales”.