Durante años, la evolución del cepillo de dientes fue bastante predecible: mejores cerdas, motores más rápidos, temporizadores y sensores para avisarnos cuando presionamos demasiado. Dyson CameraJet rompe un poco esa lógica. Tiene una cámara dentro del cabezal, observa los espacios entre los dientes y utiliza aprendizaje automático para decidir dónde lanzar un pequeño chorro de líquido.
Y no es un prototipo pensado para alguna feria tecnológica. Dyson presentó CameraJet el 1 de septiembre de 2026 y lo puso a la venta por 499.99 dólares en Estados Unidos.
El precio puede parecer excesivo para un cepillo. Sin embargo, lo verdaderamente extraño está en otra parte: uno de los objetos más simples de nuestra rutina ahora necesita ver lo que hacemos para cumplir mejor su trabajo.
Dyson CameraJet literalmente mira dentro de tu boca
La cámara que Dyson consiguió colocar en el cabezal mide alrededor de un milímetro y tiene una resolución de 100 mil píxeles. Durante el cepillado captura y analiza 28 imágenes por segundo.
Esas imágenes alimentan un algoritmo de aprendizaje automático que busca los espacios entre los dientes. Cuando encuentra uno, CameraJet puede activar en aproximadamente una décima de segundo un pequeño chorro de líquido dirigido hacia esa zona.
La compañía bautizó el sistema como Gap Optical Targeting y asegura que necesitó alrededor de 470 mil imágenes dentales para entrenar el algoritmo. El desarrollo completo tomó seis años.
Además, el cepillo puede conectarse con la aplicación MyDyson. Desde ahí es posible observar en vivo lo que está viendo la cámara, revisar la cobertura del cepillado y recibir indicaciones relacionadas con la técnica.
Así, lavarse los dientes deja de ser únicamente una rutina frente al espejo. El dispositivo puede registrar cuánto tiempo duró una sesión, la frecuencia de uso, la presión aplicada y la configuración seleccionada.
¿Realmente necesitábamos una cámara en el cepillo?
Aunque parezca una solución exagerada, el problema que Dyson intenta resolver sí existe. Las cerdas no alcanzan con la misma facilidad todas las superficies entre los dientes. Por eso la American Dental Association recomienda cepillarse dos veces al día y limpiar diariamente los espacios interdentales con hilo dental u otro dispositivo diseñado para hacerlo.
CameraJet intenta juntar esas dos tareas en un solo aparato. En el mango incorpora un depósito para el líquido y la cámara sirve para identificar hacia dónde debe dirigirlo.
Dyson también asegura que algunas configuraciones del dispositivo consiguen eliminar más placa que otros métodos de cepillado. La propia empresa menciona, entre las pruebas realizadas durante su desarrollo, un estudio de cuatro semanas con 71 participantes.
Ese dato necesita contexto, se trata de evidencia presentada por Dyson para respaldar su producto y no de una demostración independiente de que un cepillo de casi 500 dólares sea necesario para conseguir una buena higiene dental.
CameraJet es más interesante por otra razón: demuestra hasta dónde están llegando las compañías para encontrar nuevas capas tecnológicas en actividades que parecían bastante resueltas.
¿Qué pasa con todo lo que ve el Dyson CameraJet?
Meter una cámara dentro de la boca también provoca una pregunta inevitable: ¿dónde terminan esas imágenes? De acuerdo con la política de privacidad de Dyson, las imágenes que utiliza CameraJet para detectar los espacios entre los dientes se procesan en el propio dispositivo y no se almacenan.
Si el usuario activa la visualización en vivo, la imagen se transmite a su teléfono mediante MyDyson. Dyson asegura que tampoco almacena esa transmisión ni tiene acceso a ella.
Eso no significa que el cepillado no genere información. Con autorización del usuario pueden recopilarse datos de uso, entre ellos duración y frecuencia de las sesiones, presión y configuraciones utilizadas. No hace falta conservar una fotografía de nuestra boca para convertir una rutina en datos.
Los objetos cotidianos están aprendiendo a observarnos
Durante la primera etapa de los llamados dispositivos inteligentes bastaba con que un aparato se conectara a internet. Por ejemplo, la bombilla podía encenderse desde el teléfono, la aspiradora podía programarse y la bocina respondía cuando alguien decía su nombre.
El CameraJet introduce otra posibilidad. Tiene sensores para observar una situación, software para interpretar lo que está ocurriendo y un mecanismo que responde a esa información. Por eso resulta más revelador como objeto tecnológico que como simple cepillo de dientes.
Estamos empezando a rodearnos de aparatos que no esperan únicamente una instrucción. Primero necesitan entender algo sobre nosotros.
Quizá nadie estaba esperando un cepillo capaz de mirar dentro de su boca. Tampoco sabemos todavía si pagar 499.99 dólares por esa capacidad tiene sentido para la mayoría, pero el producto ya existe.
Y si la tecnología consiguió encontrar algo nuevo que medir durante los dos minutos que pasamos lavándonos los dientes, vale la pena mirar qué otros objetos cotidianos están empezando a hacer lo mismo.