Inodoro inteligente Withings U-Scan para analizar parámetros de la orina Inodoro inteligente Withings U-Scan para analizar parámetros de la orina

Tu inodoro ya puede analizar lo que dejas en él y convertirlo en datos de salud

Durante años medimos el cuerpo con relojes y anillos. Ahora la tecnología está mirando hacia un lugar mucho menos glamuroso: el inodoro. En INTERESANTE revisamos los dispositivos que ya analizan orina y desechos sin cambiar una de nuestras rutinas más privadas.

Hay pocas actividades cotidianas que parezcan tan alejadas de la tecnología como ir al baño. Entramos, hacemos lo que tenemos que hacer y seguimos con el día sin pensar demasiado en toda la información que nuestro cuerpo acaba de dejar ahí. Sin embargo, algunas compañías encontraron precisamente en esa rutina una nueva oportunidad para medirnos.

Withings U-Scan es un dispositivo que se instala dentro del inodoro y analiza automáticamente determinados componentes de la orina. Kohler Dekoda sigue una idea parecida desde el borde de la taza: utiliza sensores para obtener información relacionada con hidratación y salud intestinal. Ambos productos ya se comercializan y parten de una observación sencilla: llevamos años utilizando relojes y anillos para saber qué ocurre con nuestro cuerpo, mientras ignoramos una fuente de información que producimos todos los días. Ahora la tecnología quiere aprovecharla antes de que tiremos de la cadena.

El inodoro inteligente Withings U-Scan lleva el análisis de orina a casa

A primera vista, U-Scan no parece un dispositivo médico. Es un pequeño disco blanco que permanece dentro del inodoro y, cuando detecta una muestra, recoge una cantidad de orina para conducirla hacia un cartucho que realiza determinados análisis químicos. Después, los resultados pueden consultarse desde la plataforma de Withings.

La compañía ofrece distintas versiones según lo que se quiera observar. U-Scan Nutrio registra parámetros relacionados con hidratación, vitamina C, cetonas y pH, mientras que U-Scan Calci se concentra en calcio, pH e hidratación, indicadores que pueden utilizarse para seguir factores relacionados con la formación de ciertos cálculos renales.

La propuesta también lleva al baño un modelo de negocio que ya conocemos en otros dispositivos tecnológicos. En Estados Unidos, el paquete Proactive de U-Scan Nutrio aparece por 379.95 dólares e incluye el lector y un cartucho con capacidad para 22 pruebas. Una vez utilizadas, es necesario sustituir el cartucho para continuar con las mediciones.

Puede parecer una cantidad considerable de tecnología para algo que normalmente resolvemos sin pensar, aunque el análisis de orina, por supuesto, no tiene nada de nuevo. Lo novedoso es intentar eliminar varios pasos que solemos asociar con él. En lugar de recoger una muestra para analizarla posteriormente, U-Scan busca integrar determinadas mediciones a una actividad que ya forma parte del día.

Eso tampoco convierte al inodoro en un consultorio. Withings señala que el dispositivo está pensado para seguir ciertos parámetros y no para sustituir pruebas clínicas de laboratorio ni la valoración de un profesional de la salud.

Kohler Dekoda analiza lo que ocurre dentro del inodoro

Kohler llegó al mismo espacio desde otro lugar. Dekoda se instala en el borde del inodoro y utiliza sensores ópticos y espectroscopia para analizar lo que encuentra dentro de la taza. A partir de esas mediciones, la aplicación de Kohler Health muestra información relacionada con hidratación y determinados patrones de salud intestinal, además de poder señalar posibles rastros de sangre.

Diseñar un aparato de este tipo plantea un problema bastante doméstico: normalmente varias personas utilizan el mismo baño. Para evitar mezclar información, Dekoda permite que cada usuario se identifique mediante una huella digital antes de utilizarlo.

Kohler Dekoda instalado en un inodoro para analizar datos de
Kohler Dekoda utiliza sensores ópticos para obtener información relacionada con hidratación y salud intestinal a partir de lo que queda en el inodoro. Foto: Kohler.
Descripción: Dekoda se instala en el borde del inodoro y lleva determinadas mediciones a la aplicación Kohler Health.

El detalle puede parecer menor, pero ayuda a entender hasta dónde está llegando la lógica de la personalización. La misma biometría que utilizamos para desbloquear un teléfono o autorizar un pago comienza a aparecer en un objeto cuya función, hasta ahora, prácticamente no necesitaba saber quién lo estaba utilizando.

El baño tenía información mucho antes de convertirse en inteligente

La tecnología de salud personal lleva años intentando obtener una imagen cada vez más detallada del cuerpo. Primero contamos pasos; después llegaron el ritmo cardiaco, las calorías, el oxígeno en sangre, la temperatura y las fases del sueño. El resultado ha sido una colección creciente de métricas que normalmente obtenemos desde la muñeca, el dedo o algún otro dispositivo que llevamos encima.

El problema es que esos sensores solo pueden registrar aquello que consiguen observar desde el exterior. La orina y las heces ofrecen otro tipo de información y forman parte desde hace décadas de distintas evaluaciones médicas. Eso no significa que U-Scan o Dekoda tengan las mismas capacidades que un laboratorio, sino que las compañías están intentando trasladar una parte muy concreta de esa observación al entorno doméstico.

Ahí está el cambio que vale la pena mirar. Para generar esos datos no hace falta incorporar una nueva rutina, porque el usuario ya iba a entrar al baño de todas formas. La tecnología simplemente se instala en medio de una actividad existente y trata de volverla medible.

El siguiente sensor de salud quizá no tengas que llevarlo puesto

Durante años imaginamos la salud digital pegada al cuerpo mediante relojes, pulseras, anillos y parches. Productos como U-Scan y Dekoda sugieren otra dirección: en lugar de llevar cada vez más sensores encima, algunos pueden terminar integrados en los objetos que utilizamos diariamente.

Eso conecta directamente con lo que ya ocurre con otros productos. Un cepillo puede observar determinadas zonas de nuestra boca mientras nos lavamos los dientes y ahora un dispositivo instalado en el inodoro puede analizar algunos indicadores mientras hacemos algo mucho más básico. En ambos casos, la tecnología no necesita inventar una nueva actividad; necesita encontrar una rutina existente de la que pueda obtener información.

Por separado, estos productos todavía pueden parecer costosos, excesivos o dirigidos a un público muy específico. Juntos, sin embargo, muestran un movimiento más amplio: la tecnología personal está empezando a pasar de los dispositivos que llevamos encima a los espacios que habitamos.

El baño siempre ha dejado pistas sobre lo que ocurre dentro del cuerpo. Lo nuevo es que algunos de los objetos que viven ahí ya empiezan a leerlas.

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