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Tres historias de pérdidas durante el embarazo: Parte III

Tres historias de pérdidas durante el embarazo: Parte III

  • Adriana nos comparte su experiencia después de perder un embarazo, una mirada íntima a una vivencia compleja y profundamente personal.
Tres historias de pérdidas durante el embarazo Parte III

Adriana: La pérdida del segundo hijo

Los miomas son crecimientos benignos en el útero, compuestos por células del músculo uterino. Su tamaño puede variar, pueden ser desde el tamaño de un chícharo hasta el de una pelota de fútbol. 

Según el portal especializado MedlinePlus, los miomas son muy comunes, una de cada cinco mujeres pueden tenerlos durante sus años de fertilidad, y la mitad de las mujeres presentan miomas hacia los 50 años. 

Tener miomas causa mucha preocupación para las mujeres que están embarazadas, ya que pueden interferir con la implantación del embrión y pueden causar complicaciones durante el embarazo, como abortos, partos prematuros, posicionamiento anormal del feto y forzar la necesidad de cesárea. También aumentan el riesgo de sangrado en el postparto.  

Muchas mujeres que tienen miomas pueden quedar embarazadas de forma espontánea, sin ningún tratamiento. Todo depende de la zona del útero en la que esté el mioma y de su tamaño, para determinar las dificultades que puede producir para que la mujer quede embarazada o que el embarazo sea complicado. 

Adriana Mendoza se embarazó por primera vez cuando tenía miomas, a los 34 años de edad, sin embargo, cuando intentó embarazarse por segunda vez perdió al bebé. Esta es su historia.   

Un Primer Embarazo Complicado

Adriana actualmente tiene 43 años y es maestra de inglés. Tuvo un primer embarazo complicado a los 34 años a causa de miomas, pero finalmente el bebé nació sano y ella se recuperó. A los 36 años se embarazó nuevamente y perdió al bebé. Nos cuenta cómo vivió estos embarazos.  

Cuando tenía 34 años me embaracé de mi pareja después de un tiempo de estarlo buscando. Teníamos muchas ganas de tener un hijo, cada que se me retrasaba el periodo me hacía pruebas y nada, hasta que finalmente se nos dio. Fuimos al ginecólogo para darle seguimiento. 

A los tres meses de embarazo tuve sangrado y me mandaron reposo. En ese entonces yo trabajaba en una escuela dando clases y subía y bajaba diario muchas escaleras, el doctor me dijo que para evitar riesgos no debía de subir y bajar, así que decidí dejar el trabajo.  

Lo platiqué con la dueña de la escuela y no le pareció que dejara el trabajo, me dijo que no le podía hacer eso, y me levantaron falsos para despedirme, que según había maltratado a uno de los niños. Al final terminé demandando, fui a Conciliación y Arbitraje y gané el pleito después de como dos años. 

Durante el embarazo me quedé encerrada en mi casa porque me dijeron que por los miomas mi bebé era de alto riesgo al nacer. Fue un poco frustrante porque no podía salir y Sergio, mi pareja, temía que algo me pasara, así que me cuidaba mucho.

Tenía mucho miedo del parto, pensaba que me podía morir. El bebé nació en la semana 37, no llegó a termino por el peso y tamaño que ya tenía, si crecía más tenía riesgo de sufrir diabetes gestacional, solo me inyectaron para que sus pulmones maduraran y ya pudiera nacer. 

Una Mala Experiencia en el Hospital: Un Desafío Adicional

Me dijeron que tenía que ser cesárea, no podía nacer por parto natural. Durante un tiempo, estuve en espera en el Hospital del IMSS de la Raza. Finalmente, cuando comenzaron las contracciones, recibí la atención médica necesaria. Después de que nació se lo llevaron al cunero y no me lo llevaron. Sergio, si fue a verlo varias veces, yo solo lo vi cuando acababa de nacer. 

Decidimos ir al IMSS y no a un hospital particular porque teníamos miedo de que me pudiera desangrar y no tuvieran todo el equipo necesario que se iba a requerir, o que fuera a salir muy caro tener alguna complicación. 

Cuando me dieron de alta, como tres días después, no me dejaron llevarme a mi hijo, según ellos, que tenía hidrocefalia, el puente nasal hundido y falta de potasio. Yo les dije que lo veía bien y que me lo quería llevar. 

Al final lo dejaron un día más, lloré muchísimo por no salir del hospital con él. Al otro día me llamaron para que fuera por él en la mañana, esperé a Sergio y fuimos juntos por él. No tuvo ningún problema de salud de los que me habían descrito antes.  

Segundo Embarazo: Luchando Contra Dolores, Sangrados y Pérdida

Casi dos años después me di cuenta de que otra vez estaba embarazada, no me llegó el periodo y me fui a hacer una prueba a la farmacia que salió positiva. Después me hice una prueba en el laboratorio y también salió positiva. 

Solo le conté a Sergio, nos queríamos esperar para decirles a los demás. Yo tenía muchas ganas de tener un segundo bebé. Pero fue raro porque nunca dejé de fumar, ni cambié mi ritmo de vida, que era muy movida en esa época. 

Conforme iba avanzando el embarazo tenía dolores raros, como que el vientre de abajo me pesaba, me dolía y luego se me quitaba. Yo pensaba: si va a ser se tiene que aferrar. Cuando tenía como dos meses de embarazo, un día empecé a sangrar, fui al ginecólogo, me hizo un tacto y me mando inyecciones. 

Cuatro días después me salió mucha sangre, me empecé a limpiar, entré al baño y sentí como se salió. Después de que se salió yo ya no quería hacer más, no quería ir al hospital ni nada, pero me tenían que limpiar bien, me tenían que hacer un legrado. Cuando fuimos al hospital del IMSS a que me hicieran el legrado me sentí fatal, eran puros hombres, todo fue muy impersonal y me trataron fatal. 

El médico hasta me dijo que no estuviera llorando. Después de que me anestesiaron para hacerme la limpieza, sentí cómo un enfermero me metió la mano, me sentí muy invadida, después me quedé dormida por la anestesia. Estuve como tres días en el hospital, y después de esa experiencia ya no quise tener relaciones en mucho tiempo. 

Reflexiones Posteriores a la Pérdida del Embarazo

Me dio mucha culpa como se dieron las cosas, por no haberme cuidado. Lo bueno fue que Sergio siempre estuvo, eso es lo que yo creo que me ha dado fuerza en muchos sentidos.

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Me dieron como tres días de incapacidad en el trabajo, los días que estuve internada en el hospital y después regresé. Cuando volví al trabajo me sentí incómoda de cómo me trataba el jefe, de cómo me preguntaba cómo estás y cómo te sientes. Me sentí hostigada, tuve un bajón por un rato, que no llegó al grado de depresión.  

Nunca quise ir con el psicólogo. Este tipo de situaciones son cosas que tratas de ocultar por culpa y para evitar los juicios de los demás, yo prefiero no mencionarlo, todavía me siento mal al hablar del tema. Solo lo hablé con una tía y lloré mucho, también lo comenté con mi hermana y con mi familia cercana. 

Siento que son cosas que no andas platicando, yo no lo hago porque no quiero dar explicaciones. Yo creo que no necesito ya hablarlo, siento que no es algo que me cause tanto dolor, me causa más dolor que Sergio ya no haya querido tener más hijos pero lo entiendo.

Me dio mucho remordimiento no haberme cuidado, yo quería tener un bebé y no me cuidé. Ahora que lo pienso, tal vez mi rechazo al nuevo bebé era porque otra vez me tuviera que encerrar o de que pudiera perder la vida por tenerlo. 

Ahora me hago cocowash de que no era el momento, yo sigo pensando que por algo pasó, que algo venía mal. Lo que más me pega es saber que mi hijo está solo, que ya no tuvo un hermano. Luego pienso que hay muchos hijos únicos que han sobrevivido, pero a veces siento que si le hace falta alguien y que yo la cagué. 

Después de que el bebé se salió, se lo di a Sergio y creo que él lo plantó. No tocamos el tema por un buen rato. Un día le pregunté en dónde estaba el bebé y él me dijo que en donde tenía que estar. Conociéndolo yo creo que lo ha de haber enterrado en una maceta o no sé dónde. Todo el tiempo sentí mucho apoyo de su parte, en todas las situaciones siempre está ahí. 

Tener un Tercer Bebé 

Siempre pensé en tener otro, pero Sergio ya no quiere. Fue muy complicada la relación que tuvimos cuando estaba embarazada, peleábamos mucho porque yo no podía salir y él salía todo el tiempo, a trabajar, con su familia, a hacer ejercicio. También cree que puedo perder la vida si tengo otro, y que si no me voy a cuidar para qué tenemos otro. 

La verdad es que ya ahorita a mi edad me da mucha flojera, pero por mucho tiempo sí estuve buscando otro. Sergio me insiste en que debo operarme, pero no lo hago porque meterme al quirófano me da pavor.  

También he pensado en adoptar, pero es muy complicado en este país, a Sergio no le gustaría, dice que estoy loquita porque tener otro hijo es mucha responsabilidad. 

A quienes están pasando por esta situación me gustaría decirles que no están solas, que muchas personas hemos pasado por lo mismo, y que si se quieren desahogar no le hagan caso a la gente que las juzgue. Al final la vida sigue, nunca lo superas, siempre lo piensas. También me gustaría apoyar a la gente a la que condenan y meten a la cárcel por perder un bebé en algunas comunidades indígenas y de escasos recursos. 

Adriana La pérdida del segundo hijo

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