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Los juegos y los juguetes sexuales

Los juegos y los juguetes sexuales

  • ¿Qué juegos y juguetes sexuales existen para parejas? El uso de juguetes sexuales está en aumento en todo el mundo.
Los juegos y los juguetes sexuales

Los juegos y los juguetes suelen ser una manera en que los niños aprenden lúdicamente las bases de la dinámica social al mismo tiempo que desarrollan su capacidad de imaginar. Permitirse esas exploraciones lúdicas en la vida adulta es algo cuyo ejercicio se incentiva cada vez más. Los actos sexuales son un entorno en el cual juegos y juguetes específicos aportan beneficios tanto si se utilizan en pareja o en solitario, pues permiten abrir el abanico de sensaciones de los individuos a partir del autoconocimiento de lo que le gusta y no a cada quien.

Los juguetes sexuales tienen aproximadamente 70 años entre nosotros vistos como tales, aunque mucho menos superando los mitos y tabúes endilgados especialmente por la integridad moral y religiosa. Y aunque hay noticias de su uso en las civilizaciones antiguas, como la egipcia, en las que se han encontrado vestigios de dildos, su popularización tiene relativamente poco tiempo.

El primer juguete sexual

Antes de ser considerados vehículos para dotar de placer, los dildos eran un instrumento médico utilizado en el tratamiento de la llamada «histeria femenina», considerada una enfermedad que solo afectaba a las mujeres. Sus síntomas eran variados. En la Era Victoriana, de acuerdo con la historiadora Rachel P. Maines, estos incluían desfallecimientos, dolores de cabeza, pesadez abdominal, espasmos musculares, pérdida de apetito, insomnio, retención de fluidos o irritabilidad.

Quienes eran diagnosticadas con tal padecimiento recibían un tratamiento peculiar: un masaje pélvico en los genitales que llevaba al «paroxismo histérico». Era básicamente una masturbación que aplicaba un médico. No se le consideraba un acto sexual y mucho menos se pensaba que el tal paroxismo era un orgasmo, algo impensable en una mujer. Pero como los doctores terminaban muy cansados de la mano, el médico británico Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador electromecánico en 1880. Se le llamaba percutor o simplemente martillo de Granville.

Era, pues, un instrumento para aliviar dolores musculares que incluso se vendió como un electrodoméstico en Estados Unidos, hasta que se encontró su verdadera finalidad. Hoy los vibradores son una de las muchas opciones de juguetes sexuales que se encuentran disponibles en el mercado, alejado ya de la secrecía y la clandestinidad, con catálogos de marcas con propuestas dignas de probar.

Los juguetes en la sexualidad 

La importancia de los juguetes sexuales, explica Karimme Reyes Aguilar, especialista en sexología educativa conocida simplemente como K, radica en que los juguetes en sí, no solo para las parejas, sino para las personas en general, tienen varios beneficios.

Entre ellos el autoconocimiento, es decir, la autoexploración, un aspecto básico en el ejercicio de nuestra sexualidad. Si se conoce el cuerpo y aquello que le produce placer, es más sencillo determinar hasta dónde se quiere llegar con el uso de un juguete sexual. Además, dice la sexóloga, la masturbación brinda otros beneficios: nos va a mantener alegres, relajadas o relajados.

Llegar al orgasmo incluso puede ser analgésico para dolores como los menstruales. En fin, hay más beneficios que todo lo contrario, y si sabemos todo esto y podemos llevarlo hacia la pareja, obviamente podemos también descubrir todo esto en conjunto. Eso nos va a ayudar a poder incrementar la intimidad y, por supuesto, la complicidad.

Sin embargo, no es recomendable aparecerse de pronto con un juguete en pleno encuentro sexual si antes no se ha puesto el tema sobre la mesa. Todo debe ser consensuado, pues la imposición ya llevaría el cariz de abuso. Así que la parte clave es la comunicación, siempre respetando que no todas las personas van a acceder a querer hacer lo que queramos.

Si se tiene en mente un juguete, mostrárselo a la pareja para llegar a un acuerdo mutuo es fundamental. Incluso permite una planeación del cómo y cuándo usarlo. Una vez que la propuesta ha sido aceptada, a poner manos a la obra.

Juguetes sexuales y juegos para parejas

Juguetes sexuales y juegos para parejas

Para quienes inician en los juguetes sexuales en pareja, una opción podrían ser los anillos vibradores, pensando en parejas heterosexuales. Estos se colocan en la base del pene y ayudan a estimular el clítoris a la hora de la penetración. Está comprobado, advierte K, que más del 70 % de las personas con vulva no llega al orgasmo solo con penetración, por eso es importante la estimulación del clítoris.

Los juegos podrían también ser una forma de comenzar. Existen juegos de mesa cuya finalidad es terminar en un encuentro sexual, pues avanzar en el mismo podría implicar la pérdida de ciertas prendas hasta quedar en la desnudez. O los dados, que «imponen» (siempre considerando que nada es obligatorio) una suerte de actividades eróticas en cada lanzamiento, actividades que tal vez no se consideren todos los días.

Incluso se puede optar por la cuestión del disfraz, es decir, que uno u otro miembro de la pareja (o ambos) opte por vestirse de acuerdo con alguna fantasía del otro. También está el uso de lencería que ya no solo venden en sex shops sino que las hay de marcas tan reputadas como Victoria’s Secret. O se puede probar el intercambio de roles.

O el llamado bondage, que implica situaciones de dominación, siempre sobre la base del consentimiento mutuo, pues la tal dominación solo es un juego a pesar de que implique amarrar, inmovilizar, vendar los ojos o hasta poner velas calientes sobre el cuerpo (las hay que no queman, como la de la marca Platanomelón).

El uso de juguetes sexuales es una práctica cada vez más común. Statista, portal de estadísticas para datos de mercado, estimó que 6 de cada 10 mexicanos mantuvieron e incluso incrementaron el uso de juguetes sexuales.

Juguetes femeninos y masculinos 

Para la estimulación del clítoris y la vulva hay juguetes que pueden usarse de forma interna y otros externamente. Incluso hay combinaciones de ambos.

Hay huevos vibradores, por ejemplo, que estimulan internamente, pues se colocan al interior de la vagina para estimular las paredes vaginales. Estos se pueden utilizar incluso en la calle, pues incluyen un control remoto para controlar la intensidad a la que se quiere ser usado. Así que se podría planear, junto con la pareja, utilizarlo en alguna reunión o en alguna salida, por ejemplo, al cine. Esto implicaría una complicidad e intimidad únicas que llevan más allá de la habitación la exploración sexual.

Para fortalecer el suelo pélvico también existen las llamadas bolas chinas. Las hay mecánicas, cuya vibración se activa con el movimiento, o sea al caminar, y las hay con controles remotos para incrementar el nivel de estimulación. 

También hay juguetes para estimular la parte externa: tienen un imán que se coloca en la ropa interior y una parte abultada que queda justo en el clítoris. Con el control remoto se controla la intensidad y duración de cada estimulación. 

Ahora que si se busca algo que incluya tanto lo interno como lo externo también existe. Tango o Mobi, de Platanomelón, son ejemplos de ello. Estos juguetes tienen las dos opciones con controles independientes. 

Por supuesto, también hay en el mercado vibradores vaginales para usarse entre dos mujeres. Y los vibradores tradicionales que incluso son sumergibles en una tina.

Los hombres también pueden optar por estimuladores, aunque no precisamente para sacar a pasear. Hay de próstata con diferentes niveles de uso, así como masturbadores de pene con velocidades cambiantes. 

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Según Luis Llanos, director de mercadotecnia de Erotika Love Store, en entrevista con el diario mexicano El Financiero,“en las tiendas físicas compran más las mujeres y por internet compran más los hombres, pero es un 53 a 47 %. Los hombres compran más por decisión de la mujer, que decide qué es lo que quiere, es muy bajo el porcentaje de pedidos en que el hombre compra para él mismo”.

El mismo diario enlistó a Erotika, Erectus, Platanomelón, Mercado Libre, eBay y Amazon como las plataformas más usadas para adquirirlos.

En tanto, según TiendaNube, los cinco productos más vendidos para el placer de las mujeres y personas con vagina son dildos, vibradores, lencería, lubricantes y gel multiorgasmo, así como las cápsulas para orgasmos femeninos.

Los mitos del uso de juguetes sexuales 

Más que tabúes, los juguetes sexuales se enfrentan a los mitos, explica K, quien es la responsable de responder las dudas de los usuarios de Platanomelón. Uno de los mitos más acendrados es que sustituyen a una persona. Muchos hombres aún se sienten relegados cuando descubren que su pareja quiere o tiene un juguete.

«Es como si les dijeran ‘no eres suficiente’. Y nada más falso porque los juguetes no sustituyen a nadie, suman, nos dan nuevas sensaciones que por supuesto un humano no va a tener, porque un humano no vibra, no tiene un motor ni tiene intensidades ni niveles».

Otro de los mitos es que el uso de los juguetes provoca insensibilidad. Al funcionar con un motor, si se mantiene estático en la misma velocidad y posición, puede llegar a entumecer la vulva o el clítoris. Pero solo basta con cambiar la velocidad, retirarlo o tocarse para que regrese la sensibilidad. Hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que los juguetes atrofien el clítoris. 

En cuanto a la adicción, otro de los mitos asociados al uso prolongado de los juguetes sexuales, es una cuestión que depende de cada individuo. «El juguete no es una sustancia que te pueda generar una adicción, lo que sí es que a través de los orgasmos y la masturbación sí generas químicos en el cerebro que pueden llegar a ser similares a estar drogadas o drogados, pero eso tiene que ver con la persona, qué tanto se predispone a solo utilizar su juguete sin hacer otras cosas e incluso dejar de lado trabajo, familia, salir de casa. Eso ya tiene que ver con otras cosas y se tiene que trabajar con terapia sí o sí».

Lo que no es un mito es que el uso y la compra de juguetes sexuales está en aumento en todo el mundo. Se esperaba que el mercado mundial de juguetes sexuales creciera alrededor de un 9% entre 2019 y 2026, pasando de aproximadamente 28,640 millones de dólares estadounidenses a unos 52,700 en dicho lapso.

Disfruta tu sexualidad 

Las relaciones de pareja se tienen que construir desde la confianza y la comunicación. Eso se va generando conforme las personas se abran, lleguen a acuerdos y digan las cosas con honestidad. Eso construye la intimidad, que no necesariamente tiene que ver con lo sexual aunque es clave en esta.

Y es que en las relaciones sexuales la intimidad es fundamental para generar el consentimiento, que es el lema del Dia Mundial de la Salud Sexual de este 2023. El consentimiento requiere de comunicación y acuerdos mutuos que permiten gozar de una sexualidad placentera y sana en términos emocionales. Hay que aprender a ejercer el consentimiento y a poder decir un sí o un no de manera verbal. 

La intimidad es ese nivel al que llegan, en este caso, dos personas cuando solo entre ellas saben algo de la otra, y viceversa, y pueden transmitirlo incluso gestualmente y en medio de una multitud sin que nadie se entere.

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